Piloto de aviones que quiere ser Miss Chile cuenta por qué no maneja autos: «Prefiero el aire»

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Francisca Lavandero (24) participa del certamen para llegar al Miss Universo

Estuvo en la FACH, se hizo piloto privado y está terminando la carrera de piloto comercial. Ella describe como mágico volar aeronaves.

Atravesando nubes a cientos de kilómetros por hora, Francisca Lavandero (24) experimenta una sensación que no sólo la libera, también la empodera. «No sé si es tan explicable en palabras lo que me pasa allá arriba, pero llevar el control de un avión, saber que tú lo despegaste y que vas a aterrizarlo sólo lo podría describir como mágico», reseña la joven, quien es piloto privado y próximamente piloto comercial: en junio termina su instrucción en la academia de aviación civil Golden Eagle (https://acortar.link/Vo3WD6). Y aunque se proyecta volando para aerolíneas, también apunta alto en otras ocupaciones.

Hace un par de semanas, Francisca, nacida y criada en Los Ángeles (Región del Biobío), fue seleccionada como una de las 28 participantes del concurso Miss Chile para Miss Universo, que se celebrará el 7 de junio. «Llegar a representar al país en ese evento sería increíble, porque es el máximo concurso entre los certámenes de belleza, yo lo veo como una meta personal y también como una plataforma para poder mostrar todo lo que hago, que al final es mi carrera de piloto», considera ella, quien no es nueva en este tipo de concursos.

Desde hace años, casi simultáneamente con su pasión por pilotear aviones, viene representando a Chile en eventos de belleza internacionales. Su primera vez fue en 2017 en Filipinas, donde obtuvo el tercer lugar en el Miss Turismo. Tras eso, en 2019, participó del Miss Grand Internacional, ese se hizo en Venezuela. Llegó al top 20. Finalmente, en octubre pasado, viajó a Turquía para el Miss Aura, certamen donde alcanzó el cuarto lugar.

«Los concursos de belleza me gustan desde que era chica, tal como mis ganas alguna vez de ser piloto», contextualiza Francisca.

¿Desde cuándo quiso ser piloto?

«Desde la adolescencia, más o menos, me atrajo la realidad de los aviones y volar.  Pensé inicialmente en ser azafata, pero mi familia me planteó la posibilidad de ser piloto. Y desde eso, nunca más me lo pude sacar de mi cabeza. Quise ser piloto y he hecho todo lo posible para cumplir mi sueño».

Aquel anhelo llevó a Francisca a ser cadete de la FACH en 2019. Ahí permaneció por un año. «Siempre tuve como meta ser piloto, pero dentro de la Fuerza Aérea uno puede saber recién si se es piloto esperando cuatro años. Y yo ya había hecho el curso de piloto antes. Entonces esperar tanto no me convenció, por eso preferí dar un paso al costado», recuerda ella, quien posterior a su salida de la institución ingresó a la carrera de piloto civil. «Igual, me encanta todo el ámbito militar, así que si algún día puedo me encantaría hacer el curso de reserva activa», asegura.

¿Muy difícil ser aviadora, Francisca?

«Antes de poder subirnos a un avión tenemos una etapa teórica, donde nos enseñan toda la cabina, tenemos que ya subirnos con la información. Entonces, vengo con conocimiento previo, pero igual al momento en que uno se sube al avión es completamente diferente. Es una sensación nueva. También los aviones que uno maneja en instrucción, son aviones pequeñitos y entonces hace que la turbulencia sea mucho más fuerte. Es raro, pero genial. Además, saber que tú estás llevando el control, saber que todo depende de ti, lo encuentro rico».

¿Y las maniobras, los mareos?

«Los movimientos no son tan abruptos, como por ejemplo los que hacen los halcones de la Fuerza Aérea. Entonces, comparando las maniobras, las que yo hago son súper básicas y no me exponen a fuerzas tan grandes. Debo reconocer que al inicio del curso me mareaba. Hubo varias maniobras en que tenía que tomarme pausas, porque si no ahí después podría haber complicaciones».

¿Qué es lo más complicado de pilotear aviones?

«Aterrizar. Es una de las cosas más difíciles que hay. Se necesita tener una alta precisión para hacerlo bien. Cuando me toca viajar en aviones comerciales, me fijo harto en eso. En cómo los pilotos aterrizan, porque realmente se necesita mucha pericia».

Aviones sí, autos no

En su experiencia como piloto civil, Francisca ha tenido la oportunidad de volar cuatro tipos de aviones: EV-97 Evektor Harmony, Cessna 152, Tecnam P2002 y Cessna 172 G1000. «Por semana, durante mi instrucción, tengo dos vuelos y cuando me toca ir a volar, es todo el día. Eso resulta bien intenso, es como volver a la Escuela de Aviación», establece ella, quien a pesar de pilotear aeronaves con habilidad, en tierra ni toca a los autos. No tiene licencia, tampoco los maneja.

«La verdad es que nunca lo he necesitado. Prefiero el aire, jajajá. Cuando me vine a Santiago, empecé a usar el Metro, la micro, entonces no tuve la oportunidad de manejar, pero sí, estoy clara que tengo que sacar la licencia».

¿Va a sacar licencia de piloto comercial antes que la de autos?

«Sí, es cierto. El otro día, en Los Ángeles, estando con mis abuelos y una tía me decían ya, Panchita, tienes que manejar, jajajá. Como que me molestaban, pero los entiendo, porque es necesario ante cualquier emergencia. Pero como te dije, nunca lo necesité, porque en Santiago no me muevo en auto, uso transporte público y las cosas me suelen quedar cerca. Cuando necesito auto uso los servicios de transporte que haya, Uber, DiDi, el que sea».

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