Que otros más inteligentes piensen en las cifras macroeconómicas o en las millas marítimas. Uno más bien quiere imaginarse el color o el look del país bajo Sebastián. El nuevo estilo.
Hay diversas alternativas. Una de ellas, la del Negro Piñera con todos esos pelos y boinas y colgajos y dientes que le lleva, y con la escultural argentina a su lado, una barbie muy inteligente, dicen. Sería una pesadilla populista y a todo decibelio, una fiesta poblacional con unos camiones tirando caramelos y panes de pascua, charros de Paine cantando alegremente, el kikemorandismo oficial, a lo Berlusconi, con el vozarrón de la Paty Maldonado celebrando las tallas.
Otro tipo de glamour lo está dando la gente que en la noche de la elección veíamos en el comando de Piñera, todos como sonrientes mesuradamente, o sea con esa sonrisa bien, de una sola comisura y la otra quieta para no pasarse, las chiquillas perfectas, Benetton o Lacoste las poleras de los compadres, que cuestan el triple por el puro cocodrilo. Sale de ahí un Chile tipo Pucón, sin sudores, sin guatonas ni enanos ni desdentados, homogénea la raza.
Puede que se alternen, a lo mejor, ambos estilos, el poblacional y el high class, quizás con un muro de Berlín invisible como el que había en tiempos de Pinocho. Un país, dos estéticas. Un Chile, dos mundos.
Sebastián es un mutante, y tanto baila por la tele como le da un beso peligroso a un lobo marino o pilotea su helicóptero o está en el fútbol o se sube incluso, loco, más que audaz, a un bus del Transantiago. Él es todoterreno. Eso quiere apuntar a una estética de la diversidad, a una cosa emergente y liberal tipo menú de gasolinera.
Quienes no votamos por él andamos buscando un grupo estilístico donde meternos o al que oponernos. En el piñerismo hay un estilo un poco Hinzpeter, que es algo nerd pero no odioso, y otra cosa más jovinera o cardemilista, y ahí está el dilema. Al final son todos amigos entre sí, pero los estilos son los estilos.
Piñera como que tiene aire acondicionado propio: se le ve con más vitaminas y mejor look que Escalona o la María Antonieta Saa, por poner dos casos de fashion emergency, y además tiene muchos primos, casi todos ellos en la Concertación o Exconcertación o Desconcertación. La Concertación trabaja mucho la parentela, ya vimos cómo Lagos, que está más lento que antes aunque siempre agudo, quiso presentar a las nuevas generaciones, que resultaron ser su propio hijo y los hijos de otros dos patriarcas, o sea, siamo tutti della famiglia.
Hay que encontrar el nuevo estilo, inventarlo entre todos. En su discurso inicial Sebastián nos trajo de vuelta a Dios, que en los últimos veinte años no ha participado mucho en la política local, y se enojó con los narcotraficantes y delincuentes. Habló de unas estrellas misteriosas que alumbran con más luz, también de un ariete. A ver lo que sale. Nos mantendremos atentos.
Piñera como que tiene aire acondicionado propio: se le ve con más vitaminas y mejor look que Escalona o la María Antonieta Saa, por poner dos casos de fashion emergency, y además tiene muchos primos.


