Uno de los ejemplares estuvo en tratamiento más de un año
Eso impidió la liberación de las aves a su hábitat natural.
Más de 500 kilómetros viajaron tres pingüinos de Humboldt, desde la Región de Coquimbo hasta el Parque Safari de Rancagua, ubicado en la Región de OHiggins. Los ejemplares fueron trasladados por Sernapesca Coquimbo, dentro de jaulas acondicionadas y en dos camionetas.
El viaje duró unas siete horas en total, estima Gerardo Cerda, encargado de la Unidad de Conservación y Biodiversidad de Sernapesca Coquimbo. Los pingüinos fueron rescatados por este servicio entre octubre del 2022 y febrero del 2023, y desde ese entonces se encontraban en rehabilitación en el Centro de Fauna Marina de la Universidad Católica del Norte, en Coquimbo.
Sin embargo, luego de meses de recuperación las aves fueron evaluadas y se determinó que lo más óptimo para ellas era no volver a su hábitat natural. Cerda lo explica: «De los tres ejemplares, uno quedó con ceguera por lo que se hacía imposible su retorno a su hábitat, y en el caso de los otros dos, uno tenía ceguera en uno de sus ojos y el otro ya estaba totalmente recuperado, pero ante la amenaza de la influenza aviar, se postergó por el riesgo que implicaba».
Además, dijo que durante la rehabilitación se generó un acostumbramiento por parte de los pingüinos al contacto humano -también conocido como impronta-, lo que pone en riesgo su supervivencia en su hábitat.
«El pingüino de Humboldt es una especie muy sensible a la cercanía de los humanos. Esto le genera mucho estrés. Estos ejemplares, al estar tanto tiempo en contacto con las personas que los alimentaban a diario (dos veces al día), se acostumbraron a su presencia, perdiendo el temor natural a las personas. Incluso perseguían a los profesionales para que los alimentaran», explica.
Comenta que esas conductas son «de alto riesgo para un ejemplar silvestre, porque se corre el riesgo de que busque a las personas cuando no pueda conseguir fácilmente alimento, con los riesgos asociados, como perros que habitualmente están donde hay humanos».
Cerda detalla que «el ejemplar que ingresó con problemas neurológicos fue tratado mediante medicamentos. Los otros dos fueron hidratados y se les suministró alimentos (sardina) para que recuperaran peso; llegaron pesando alrededor de 2 Kg, y en la actualidad tienen cerca de 5 Kg».


