En el país visitó los alrededores de San Pedro de Atacama.
Asegura que por su gusto por los idiomas llegó hasta el español chileno, el acento más difícil. En algún sentido parece un poema, asegura.
Antes de dominar siete lenguas, de enamorarse de Chile y entender frases tan nuestras como «el que cacha cacha y el que no cacha no cacha», Sonny Wilson (26) era un joven abogado de Surabaya, Indonesia, enfrentado a la crisis mundial de marzo de 2020. «Llegó la pandemia y como no se podía hacer nada, me puse a estudiar idiomas por aburrimiento, al poco tiempo me di cuenta que tenía facilidad», recuerda él, quien además de su natal indonesio, en ese entonces sólo dominaba el inglés.
«Vi por Netflix La casa de papel, ahí encontré que el español era muy interesante y busqué aprenderlo», continúa él, para advertir que en diez meses ya podía hablarlo con fluidez. Después probó con el italiano y el francés, «que son muy similares al español, todas son lenguas romances».
«Me di cuenta que de la nada, ya sabía hablar muchos idiomas y podía seguir aprendiendo más», prosigue Sonny, que al poco tiempo no sólo incluyó en su bitácora idiomática al portugués y el alemán, sino también una nueva atribución.
Se volvió entonces generador de contenido a través de servicios como Instagram (@ Sonnywils, 377 mil seguidores) o YouTube (@Sonnywils, 211 mil seguidores), redes en las que ofrecía videos sorprendiendo a hablantes de diferentes partes del mundo comunicándose en su jerga.
«Me fui dando cuenta que el español no sólo se hablaba en España, sino que en una veintena de países. Y como además del idioma me interesaban los acentos, fue ininteresante encontrar los más desafiantes», retruca el también profesor, para asegurar que no fue difícil descubrirlo. «El acento chileno era el más complicado, lo enfrenté como un reto», agrega.
¿Tan difícil es?
«Oh, sí, es terrible de difícil, poh, jajajá. Al principio era rarísimo. Modifican muchas palabras y lo hacen con términos propios».
Siempre según su relato, por medio de la app de intercambio de idiomas Tándem, Sonny fue conociendo a cada vez más chilenos y fraguó amistades. «En algún sentido el español chileno parece un poema», reflexiona.
¿Un poema?
«Sí, es muy creativo. Me acuerdo de una frase, por ejemplo, que nadie en el mundo entendería: hay que ser Vivaldi, no Pavarotti, jajajá. Aunque uno hable español, eso no se entiende fácilmente».
Embelesado por la cultura nacional, Sonny decidió viajar a Chile a principios de año. Entre febrero y abril estuvo visitando sitios como Santiago, el Desierto de Atacama, Valdivia o Frutillar. «Me gustó mucho la onda del país, caleta (SIC). Primero, me gusta la cordillera, vayas donde vayas la puedes ver. Tener esa vista todos los días me encantó», cuenta.
¿Qué más le gustó?
«El clima. En indonesia existe verano y lluvia. Hace mucho calor, 35 grados en el día, 28 en la noche. Hay que usar aire acondicionado, sin eso no se puede dormir. En Chile no es necesario. Uno abre la ventana nomás y tienes aire fresco».
Sonny señala que, además, lo cautivó el hecho de que «no hay muchos mosquitos como en Indonesia» y que los bichos «son pocos». «Puedes dejar encima algo de comida sin que a los minutos esté lleno de hormigas», dice.
¿Y los chilenos?
«Son muy buena onda, muy amables, se ayudan mucho. Vi los incendios, por ejemplo. Fui a hablar con las personas y vi cómo entre todos se ayudaban mucho. Los encuentro muy cariñosos entre sí. El cariño que tienen los chilenos me encanta. También su humor».
¿Cómo es?
«A los chilenos les gusta el chiste corto. Sencillo y divertido. Con los chilenos tú puedes sentirte feliz fácilmente. Cuando yo aprendo idiomas, me gusta como el humor de meme, que es chiste corto, entonces como que engancho muy bien. Me encanta el país. De hecho, me gusta tanto que me voy para allá».
¿Se viene a vivir?
«Sí, voy a ir en las Fiestas Patrias, justo para el 18 de septiembre, la mejor fecha. En un principio me voy a quedar hasta enero por una oportunidad laboral. Y si todo sale bien, me quedo».
¿Se enamoró de Chile?
«Sí poh, se podría decir que sí. Es que es un país muy rico, poh, jajajá».


