Punzante talla de Guillermo Teillier a mandamás de la Fach
La comisión terremoto una vez más hizo honor a su nombre.
Con harto power point y puntero láser el comandante en jefe de la Fach, Ricardo Ortega, intenta explicar a la comisión investigadora del terremoto que su institución fue una de las que más se puso las pilas el día de la emergencia del 27 de febrero, a pesar de que medio Chile aún se está preguntando por qué la entonces Presidenta de la República, Michelle Bachelet, tuvo tantos problemas para conseguir un helicóptero que la llevara a la zona del desastre.
«Manejar un helicóptero no es lo mismo que tomar un auto, subirse y salir de inmediato», lanza Ortega, y explica que lo que había listo era un UH, de los de la Guerra de Vietnam, y no los modernos 412 que posee Chile, doble turbina, y por ende más bacancitos para trasladar a una alta autoridad, sin riesgos.
«Por los daños que sufrió la base aérea en Santiago podría haber pequeños trozos de escombros en los rotores de las máquinas. Era imposible salir de inmediato por seguridad», explicó. ¿Y dónde estaba el piloto? Ortega despeja estáúltima incógnita: dice que el personal calificado estaba en sus casas, trasladándose a la base aérea en medio del caos post terremoto, situación que se busca mejorar. Los cancerberos de la comisión atienden sus razones, y la cosa sigue tranquila.
Hasta que Guillermo Teillier se manda una tallita que enciende las alertas de tsunami político en el Congreso. «Ahora yo lo estoy interrogando a usted», le lanza el diputado comunista al general Ortega, aludiendo a la época en que fue retenido con métodos poco cariñosos por la Fuerza Aérea, posterior al golpe militar de 1973.
A pesar de lo punzante de la broma de Teillier, hay risas con escándalo en la sala y aclaraciones. «Debo intervenir y ser preciso para señalar que el diputado señor Teillier me dice, ¿presidente, podré interrogar al general de la misma manera que yo fui interrogado?», agrega el timonel de la comisión, el UDI Jorge Ulloa. «Son cosas de la vida», remata Teillier y se explaya.
«Era una talla, pero yo estuve seis meses preso en el subterráneo de la Academia de guerra de la Fuerza Aérea, fui interrogado de una manera, no como interrogamos acá: estuve vendado, engrillado e incomunicado, claro, eran otros tiempos», reflexiona Teillier. «Al diputado Teillier. yo era muy chico cuando lo interrogaron», responde Ortega y todos terminan dándose la mano. Son otros tiempos.


