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Título/Pie de foto: Ricardo Martínez
Es más fácil tener una definición de cada puntaje y no sólo un número que al final puede no significar nada.
Ricardo Martínez
Parece que el jurado de la competencia del Festival se ha hecho todo un enredo con las notas que ponen a los participantes. No es raro porque en ella se usa una escala del 1 al 7 que corresponde a la manera como se ponen las notas en los colegios en Chile. Pero este sistema es uno bastante exótico en el mundo.
Como sabemos, en otros países se usan otras escalas, como de 1 a 10, de 1 a 5 y, a veces, hasta con letras como se puede advertir cuando se ven películas o dibujos animados estadounidenses donde la A es la mejor nota y la F significa «reprobado».
Por ejemplo (según información de World Education Services), en Venezuela, que es el país de origen de Oscar D'León y María Alejandra Requena, las notas van del 0 al 20 y en Argentina, tierra de Pedro Aznar, van del 0 al 10. Así, para ellos debe ser bastante complicado saber qué es una buena y qué es una mala nota en la tabla de puntajes que usa el Festival (por ejemplo, asignando un siete creyendo que están «sancionando» al competidor).
La solución que existe en este tipo de problemas con las notas, es la que se usa en el mundo (justamente como la que propone World Education Services) al traducir las notas en «conceptos». Es más fácil tener una definición de cada puntaje y no solo un número que al final puede no significar nada. Escalas como «Sobresaliente», «Distinguido», «Bueno», «Aprobado» e «Insuficiente/Reprobado» pueden significar mucho más para la persona que tiene que asignar un puntaje que la mera y enredada cifra.


