Alcalde Rodrigo Wainraihgt dice que nueva política se llama El que raya, paga
Estrategia municipal combina multas, denuncias y restauración de espacios públicos.
¿Le gustan los grafitis? ¿Le gusta el olor del spray recién salido, esa sensación de firma, de dejar marca? Si anda por Puerto Montt, mejor no lo haga. El alcalde Rodrigo Wainraihgt ha iniciado una cruzada municipal contra todo lo que se parezca a un rayado en paredes, mobiliario o muros públicos.
La consigna es clara: «El que raya, paga», dice Wainraihg. Y el monto no es menor: $300.000 tendrá que pagar un hombre que pintó con aerosol una jardinera ubicada en el centro de la ciudad.
El rayado -una firma o tag- no pasó desapercibido. Las cámaras municipales lo registraron con la precisión de un reality policial. «Tenemos un plan cuadrante con nuestras cámaras de seguridad, que operan las 24 horas. Buscamos a las personas que puedan estar rayando, y esto ha sido efectivo, porque a la fecha han disminuido los grafitis», dice el alcalde.
La investigación quedó a cargo de la SIP de Carabineros, que identificó al responsable. No asistió a su primera audiencia, por lo que el tribunal emitió una orden de detención. Finalmente, fue formalizado por daños y sancionado con la multa.
Wainraihgt, abogado y ex chico reality, dice que la lucha contra los rayados es también una forma de recuperar la ciudad. Su tono mezcla orgullo y advertencia: no hay espacio para lo que considera vandalismo. «Estamos buscando una ciudad más limpia, ordenada y segura, y frente a eso tenemos tolerancia cero con los rayados y grafitis en diferentes sectores», dice el alcalde. «Hemos iniciado un plan de recuperación, principalmente en el casco histórico, con convenios públicos y privados. Todos los días estamos pintando paraderos, maceteros y fachadas que han sido vandalizadas. En esta ocasión lo que se pidió fue justamente el pago de esos $300.000. Este es el cuarto caso que logramos, de imputados y de personas que han vandalizado nuestra ciudad».
La jardinera, explica, no era cualquier macetero. Formaba parte del plan de remodelación del centro. Las cámaras, las multas, las brochas, todo parece girar en torno a ese mismo símbolo: la idea de una ciudad que no tolera el desorden visual. «Estamos plantando árboles con el objetivo de que haya más verde y también de recuperar y hermosear los espacios públicos. Lo que buscamos con esto es que se entienda que quien raya la ciudad no va a quedar libre y tendrá un costo», dice.
El alcalde repite la palabra patrimonio varias veces. Su cruzada no es solo estética: se trata de castigar el daño a la memoria material de la ciudad. «Cuando el imputado no concurre a la formalización, lo que solicitamos a través de la Unidad Penal Municipal es una orden de detención», advierte.


