Es un desafío, hay mejor sexo y adrenalina, dicen ellas
El anillo los hace irresistibles, según un estudio de la Universidad de Oklahoma.
Algo de razón tenían los mexicanos de Garibaldi cuando cantaban «las mujeres dicen que el hombre casado sabe más bueno». Según un experimento de las doctoras en sicología Melissa Burkley y Jessica Parker, de la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos, ellas se rinden ante los muchachos que ya tienen dueña. Entrevistaron a 184 estudiantes solteros y en pareja, y en el 90% de los casos las mujeres eligieron a los que estaban casados o pololeando.
Con resultados en mano, las especialistas llegaron a la conclusión de que la preferencia femenina por los comprometidos tiene tres razones fundamentales: el casado es un macho testeado que asegura el éxito reproductivo, la mujer espera «salvarlo» de una mala relación y por último, tener algo con un hombre comprometido representa un desafío irresistible.
La sicóloga Marisol Castillo explica que en el último siglo han cambiado mucho los paradigmas de las mujeres. «Hace 50 o 60 años la única perspectiva era casarse, tener hijos y esperar la vejez. Hoy las mujeres están buscando también entender cuál es el sentido de su vida. Involucrarse con hombres casados tiene que ver con esa búsqueda, más que con un proceso de sobre liberalización o una apertura sin sentido. Buscan experiencias y vínculos distintos que antes no estaban permitidos socialmente», revela.
Carola tiene 39 años y salió un año y medio con un hombre casado. En ella estas conclusiones se hicieron carne, aunque «la adrenalina que genera lo prohibido» y el sexo «sin límites» fue lo que más la sedujo. «Lo pasé muy bien, el sexo era lo mejor. Yo sentía que era su recreo y asumía el rol con absoluta satisfacción, éramos bien desatados», cuenta Carola, abogada chilena.
Similar fue la experiencia de Yolanda -treintona asidua al gimnasio- con hombres que adquirieron el vínculo, aunque para ella alimentar el ego fue fundamental: «El atractivo no es el hombre casado, es tratar de vencerle la mano al destino y quedarte con algo que desde el principio sabías que no te podía pertenecer».
Las chivas clásicas«Que mi matrimonio es un desastre» o «me voy a separar pronto» son las eternas promesas de ellos hacia sus conquistas extramaritales y les resulta. Según la sicóloga Marisol Castillo eso pasa porque «la mujer muchas veces acepta excusas, pues existe una presión social de estar en compañía masculina, independiente de quién sea». Bárbara Rebolledo es tajante: «Que le mientan es lo mínimo a lo que se expone una mujer que se involucra con un hombre casado».
Casado y lindorfo
«La argolla te vuelve más interesante»
Pablo lleva un par de meses casado y tiene 35 años. Siempre le fue bien con las mujeres, pero asegura que desde que ocupa el anillo de oro su popularidad aumentó. «Hay claramente un asunto de ego y de sexo más intenso», opina. Y para él la infidelidad no es un problema: «Yo estoy dispuesto a tener relaciones fugaces, pero no una relación paralela, por algo me casé. Creo que la argolla ayuda, porque te ahorras explicaciones y te vuelves más interesante. Hay que saber ocuparla: las mujeres la ven e inmediatamente saben qué es lo que ofreces y deciden en el momento si aceptan o no las condiciones».
Bárbara Rebolledo, ex animadora de «Pasiones»«El mercado masculino es cada vez más pequeño»
La ex animadora de TVN Bárbara Rebolledo repasa sus temporadas en «Pasiones» para asegurar que las solteras no solo apetecen a los casados. «Han ido abriendo la cantidad de objetivos: hombres mayores, casados e incluso menores que ellas. Yo no sé si los casados son más apetecibles para las solteras, pero sí hay muchas a las que les gustan los desafíos y conquistar a un hombre casado, evidentemente lo es». Y también apela a la estadística: «Numéricamente hablando, hay más mujeres que hombres en la Tierra, entonces el mercado masculino es cada vez más pequeño en proporción a la cantidad de féminas. Así, se han visto en la necesidad de ampliar las posibilidades». Sin embargo, a la hora de concretar, ella asegura que el galán arruga. «Vuelven a la casa, porque es muy difícil dejar a los hijos, separarse de la familia, independiente de los problemas que tengas dentro de tu hogar o la tremenda tentación que tengas por fuera».


