La puesta al aire de De la A a la Z, de 11/N, ya parece el cuento del lobo.
Luego se dijo que se estaba reformulando (en visita con bombos y platillos a «Halcón y camaleón»), que le estaban dando los últimos toquecillos, haciendo los ajustes finales.
E sta primera semana sin mundial era ideal para el lanzamiento. De hecho TVN ya echó al ruedo su parrilla del segundo semestre. «40 y tantos», «Algo habrán hecho» y nuevas temporadas de «El día menos pensado» e «Informe especial».
F rente a esta sospechosa dilación me asaltan varias dudas. Por ejemplo, ¿responde a un capricho de Franzani, que se creyó esto de ser la nueva figurita de TVN? No lo culparía en todo caso: la promoción que se hizo de su espacio es tan personalista y centrada en su figura (algo así como un pequeño Mesías, informado, apuesto y carismático) que cualquiera en su lugar se habría mareado.
O ¿el retraso se debe más bien a un pánico escénico generalizado luego de las exageradas sensibilidades que despertó Kramer al imitar los tics del Presidente de la República?
Está bien que Franzani provenga del cable («Cadena nacional», Vía X) y que en algunos casos el transplante necesite de algún tiempo para cuajar. Pero el tipo se ha visto lo suficientemente canchero cuando le ha tocado asomar su nariz por la señal abierta. Por ejemplo en Canal 13, sobre todo en épocas festivaleras. Además (y no es por meterme en la vida de nadie) pololea con Carola Varleta, logro que no puede exhibir cualquier pelagato. ¿Cuál es el afán de cuidar tanto la largada?
S e supone que «De la A a la Z» será un programa cuya pauta la dé la agencia noticiosa del día. Entonces ¿qué sentido tiene preparar tanto la primera emisión? Si tiene tanto miedo de pisar callos o de quedar hecha papilla por el paralizante consenso político mejor denlo en circuito cerrado y nos ahorramos una cana todos.


