Lista con los 10 puntos con más siniestros de tránsito de la RM
Expertos afirman que la responsabilidad no es solo de los conductores, que en muchos puntos hay errores de diseño.
Pasar de golpe de una autopista a una avenida urbana, atravesar un paso peatonal a metros de una carretera o compartir un semáforo con un corredor exclusivo de buses. Esas situaciones se repiten en varios de los 10 puntos con más siniestros de tránsito de la Región Metropolitana durante 2024, según el Observatorio de Datos y Estadísticas de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset).
El listado lo encabeza Américo Vespucio con Gran Avenida, en La Cisterna, con 59 siniestros. No es una excepción: entre los primeros lugares se repiten una y otra vez grandes nudos de Américo Vespucio.
«Entre más variables tenga que procesar una persona, mayor es el riesgo de accidente», resume Rafael Delpiano, académico de Ingeniería de la Universidad de Los Andes. Explica que estos cruces obligan a conductores y peatones a procesar, casi al mismo tiempo vehículos que salen de una autopista, otros que ingresan, buses, peatones, ciclistas, giros, semáforos y cambios de velocidad. «Las intersecciones complejas obligan a considerar varios conflictos potenciales al mismo tiempo», afirma el también investigador del Catlec.
Para Delpiano, uno de los ejemplos más claros es Américo Vespucio con Camino a Lonquén, en Cerrillos. Allí confluyen la autopista, el Mall Plaza Oeste, Duoc UC y un intenso flujo peatonal. «El Camino a Lonquén tiene un diseño geométrico, para decirlo en términos coloquiales, del terror. Trataron de meter demasiado movimiento en muy poco espacio y entonces tiene unos radios de giro bastante chicos y angostos», describe. A su juicio, ese tipo de diseño responde, muchas veces, a la necesidad de aprovechar al máximo un espacio urbano escaso, lo que termina reduciendo el margen para separar adecuadamente los distintos movimientos.
Pero hay otro problema. «En medio de esto hay pasos de cebra (..) y va contra todo criterio de diseño mezclar autopista con cruce de cebra. O haces un diseño full amigable con el peatón o haces una autopista. Las dos cosas no son muy compatibles», sostiene. El resultado es que vehículos que deberían acelerar para incorporarse a una autopista conviven con personas cruzando a pie en el mismo sector.
El primer lugar del ranking, Américo Vespucio con Gran Avenida, responde a otra lógica. Delpiano cree que no necesariamente está mal diseñado, sino que es uno de los cruces más complejos de Santiago. «La caletera de Américo se cruza con seis cosas distintas: el movimiento para virar a la derecha, el directo de Gran Avenida de autos, el de buses y los espejos de eso en el otro sentido… Yo diría que es medio pesadilla», grafica.
Grandes nudos
Juan Carlos Herrera, académico de Ingeniería UC e investigador del Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad (Catlec), explica que muchos de estos puntos son en realidad grandes nudos que reúnen varias intersecciones bajo una misma dirección. Además, concentran enormes volúmenes de tránsito, por lo que aumenta la probabilidad de que ocurran siniestros. Sin embargo, advierte que el diseño también puede reducir el riesgo. «No puedo mezclarme a 70 u 80 kilómetros por una nueva vía donde están todos a 40 o 50 kilómetros como máximo.
Necesito una distancia y el tiempo para bajar esa velocidad de forma segura», afirma sobre las salidas cortas de autopista hacia las caleteras.
El investigador agrega que no basta con construir el cruce. También importa cómo se mantienen, por ejemplo, la señalética y las demarcaciones.
Herrera pone un ejemplo que ayuda a entender por qué no todos los cruces con mucho tránsito generan las mismas consecuencias, como el sector de Príncipe de Gales y Tobalaba. «Puede ser que haya más siniestros, pero con menos lesionados… la velocidad es clave en esto. Al tratarse de un cruce urbano regulado completamente por semáforos, los vehículos circulan mucho más lento que en un enlace con autopista», explica.



