Dos especialistas analizan este fenómeno urbano-animalístico
Arturo Galarce
Fácil: hay gente. Y si hay gente, hay perros. Y si hay gente como nosotros, dice el doctor Jaime Pizarro Konczak, jefe de carrera del Departamento de Ingeniería Geográfica de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad de Santiago de Chile, habrá perros en la calle. «La tenencia irresponsable de todos nosotros es la que hace que los perros sean abandonados a la primera dificultad que encuentran los dueños. Esto genera que la población callejera de estos animales sea numerosa. Como eso no sucede en otros lugares provoca cierto grado de curiosidad cuando llegan extranjeros, sobre todo del mundo desarrollado, es decir, de lugares en donde se utilizan prácticas que son adecuadas para el control de la población de estos perros».
En Estados Unidos y Europa, dice Hernán Dueñas, etólogo y veterinario de Petsalud, la cantidad de perros callejeros es casi nula y eso responde a dos factores: primero, tenencia responsable. Y segundo: legislación sobre esa tenencia.
«Nadie en Europa, nadie en Estados Unidos, puede cruzar perros. Si quieres hacerlo, sale caro», dice Dueñas. «Es como abrir un negocio. Y lo otro, todas las personas están obligadas a sacar de su bolsillo la esterilización. No es el municipio, el gobierno, no. Cada persona lo paga y es una obligación que tengas a tu perro esterilizado. Incluso te fiscalizan para eso y te denuncian hasta los mismos veterinarios. Si te niegas a hacerlo, te quitan el perro y más encima tienes que pagar una multa».


