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Autor de la Foto: AEREOVISUAL.CL
Título/Pie de foto: Imágenes fueron captadas por un dron de la Productora Aereovisual.
Biólogo marino y oceanógrafo explican el raro fenómeno en la Octava Región
Esta condición ambiental sería normal en las costas de la bahía de Concepción y se debe a que las aguas del fondo del mar suben y tienen azufre.
Romanet Montoya
Hace dos semanas, las aguas de la Playa de Penco y de Talcahuano aparecieron color turquesa, como si de Punta Cana o Playa del Carmen se tratara. Pero aunque generan la ilusión, la explicación de su tono dista mucho de la razón que hace tan claras a las aguas de los balnearios caribeños.
Y es que mientras éstas deben su coloración a playas de baja profundidad, transparentes y de arenas blancas, la Bahía de Concepción se la debe al azufre.
Según explica el doctor en Ciencias Biológicas y académico de la Universidad Católica de Concepción, Antonio Brante, esto se debe a un proceso que se llama surgencia. «Por efecto del viento del sur, las aguas del fondo del mar, que son bajas en oxígeno, surgen a la superficie y las bacterias que viven en la profundidad, emergen», cuenta.
«Estas bacterias se alimentan del ácido sulfhídrico que producen las algas muertas, el que descomponen en agua y azufre, que es el responsable del tono turquesa», agrega el profesor Víctor Ariel Gallardo, del departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción.
De ahí el color y que nuestras playas no sean transparentes. «Al contrario, son medio lechosas y al acercarse no se ve hacia abajo», comenta el profesor Brante. Tampoco se vuelven cálidas, porque este fenómeno no afecta su temperatura.
«Y debido al ácido sulfhídrico, expelen un olor similar al de los huevos podridos», agrega.
Sin embargo y a pesar del hedor, la tonalidad de la playa de Penco la han transformado en un atractivo turístico.
Matías Casanueva Lermada, geógrafo que vive al frente del balneario, cuenta que desde que éste tiene apariencia tropical, los turistas han aumentado. «Hay más gente sacándose fotos. También suben a los cerros para tener una mejor visión», relata.
«Es algo muy bonito, muy llamativo y poco común. Yo también me he sacado fotos y les digo a mis amigos que estoy en el Caribe», bromea.
Pero este proceso ¿genera problemas en la salud de los bañistas? El teniente Erik Oliva, de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile, lo niega. «Por ningún motivo. Este es un proceso absolutamente normal y natural. Las personas no corren riesgo», sentencia.


