Portonazos por encargo: así era el sofisticado método de una banda que clonaba autos para venderlos

Fecha:

Carabineros detuvo a 9 personas, varias de ellas familiares entre sí

El truco de la organización era comprar autos chocados con pérdida total y luego encargar el robo de un auto de la misma marca, modelo y color.

El sistema de clonaje era tan sofisticado que, en palabras del mayor Nicolás Cabalín, jefe del Departamento de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos de Carabineros del Biobío (SEBV), «era prácticamente imposible que, en un control de tránsito, un carabinero descubriera que el auto que tenía frente suyo había sido clonado y menos aún que había sido robado en una encerrona».
El líder de la organización que desarrolló este mecanismo es un sujeto sin antecedentes penales identificado como Daniel y que hasta principios del año pasado trabajó en una automotora, donde aprendió cómo funcionaba el negocio legal.

«Estuvo dos años en ese lugar, pero renunció para iniciar su empresa delictiva», explica el mayor Cabalín.

Esta, entre comillas, empresa, comprendía toda la cadena productiva, si cabe el término, y que iba desde la adquisición de los papeles legales del auto que será clonado, hasta el robo, clonaje y venta del vehículo.
Papeles al día. El primer paso era adquirir autos chocados con pérdida total sin seguro. La organización ubicaba estos vehículos en redes sociales y sus precios eran bastante bajos porque sus dueños querían básicamente deshacerse de chatarra. «Los precios rondaban los dos millones de pesos», dice Cabalín. «Lo que querían aquí los delincuentes no era el auto, por supuesto, sino sus papeles: patente, permisos de circulación, padrón, etcétera».
El encargo. Teniendo los papeles en la mano, la organización encargaba el robo de un auto con las mismas características: marca, modelo y color. Para ello contactaban a una o más bandas de la Región Metropolitana que robaba el auto solicitado en una encerrona, portonazo o sustrayendo el vehículo cuando estaba estacionado. «No se ha podido establecer cuál es la banda de asaltantes, aunque que por lo general se trata de adolescentes», admite el jefe del SEBV del Biobío. «El precio que se suele pagar por estos autos robados ronda los 500 mil pesos».
El taller. El tercer paso era el traslado del auto recién robado a un taller, ubicado en la comuna de La Pintana. En ese lugar, un artesano se encargaba de borrar los números de serie del chasis y del motor del auto robado para estamparle los números de serie del auto chocado con los papeles al día.
«Lo que hacía aquí el sujeto del taller era, primero, raspar el lugar donde estaban los números de serie, dejando el metal liso y en ese mismo espacio, plasmaba los números de serie nuevos», explica Cabalín.

Para eso utilizaban unas herramientas llamadas cuños, similar a un troquel o molde con el que se acuñaban las monedas, y que contienen letras y números en un extremo, mientras por el otro el artesano le aplica martillazos.

«Luego volvían a pintar ese lugar, lo lijaban y el número de serie nuevo quedaba casi como el original. Nosotros solo podemos detectar el cambio con un peritaje llamado revenido químico, en donde, como un palimpsesto, aparece el número de serie original que había sido borrado», agrega el mayor.
La venta. El último paso era la venta. Para eso Daniel, el líder, usaba a sus brazos derechos. En primer lugar, a su mujer, Vania, y luego a su madre.
«Vania era la encargada de mostrar los autos clonados en redes sociales, que eran vendidos en Concepción», dice Cabalín. «Como tenían los papeles limpios, hacían todos los traspasos de manera legal, o ante notario o en el Registro Civil. Los pagos eran siempre en efectivo y los precios no eran tan baratos, no eran una ganga, porque si no sería demasiado sospechoso. Acaso unos dos millones de pesos menos que el precio de mercado».
La propiedad de los autos que se ponían a la venta estaban a nombre de los distintos miembros de la banda. A veces figuraban a nombre de la mamá del líder, porque, siendo mayor de edad, daba más confianza, pero otras veces estaban a nombre de sus otros cómplices.
Los detenidos. En total se detuvo a nueve personas, incluyendo a Daniel, su mamá, Vania y el artesano de La Pintana. «Se incautaron 32 vehículos que tienen un avalúo que asciende a los 350 millones de pesos», explicó el general Renzo Miccono, jefe de zona de Carabineros de Biobío. «Además se encontraron 45 millones de pesos en efectivo, patentes y herramientas con las que se cambiaban los números de serie».
Los autos incautados debieran ser devueltos a sus reales propietarios, las víctimas de las encerronas en la región Metropolitana.

«La investigación se inició por una información que nos llegó de esta banda y significó ocho meses de trabajo», cuenta el mayor Cabalín.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...