Interfirió con líderes
El príncipe Carlos ha quedado como un hombre de paz ante los ojos del mundo. Según «News of the World», el heredero de la corona británica se opuso a la guerra de Irak, lanzada por el ex primer ministro británico Tony Blair y el ex presidente de EE.UU. George Bush.
De hecho, se dijo que intentó persuadir a políticos ingleses y viajó a países árabes para promover su punto de vista pacífico y convencer a los líderes que una guerra empeoraría el conflicto en la zona, cuyo origen es la situación entre Israel y Palestina.
Carlos tuvo acceso a los mismos documentos confidenciales de los servicios secretos que Blair, y concluyó que no había razones para una invasión. Ahí comenzó el lobby pacífico, rompiendo la tradición real de no interferencia e hizo una campaña activa para detener el fin bélico de Blair, a quien lo llamaba irónicamente «nuestro glorioso líder».
En las próximas semanas Blair deberá declarar en la investigación que realiza Inglaterra sobre la guerra de Irak, pero ya ha explicado que aunque no hayan sido encontradas armas nucleares en ese país, igual era necesario derrocar a Saddam Hussein.


