La noche chilena abre espacio a nuevas audiencias
La apuesta busca cubrir una demanda creciente en un segmento que cuenta con pocas alternativas de entretención.
El productor de eventos Raimundo Encina (48) vio un nicho poco atendido en la vida nocturna chilena: mayores de 50 años que quieren salir, bailar y revivir la música con la que crecieron. Hace cerca de dos años empezó a organizar fiestas pensadas para ese público, una apuesta que hoy reúne a miles de asistentes y que ya se expandió fuera de Santiago.
Aunque en un comienzo las actividades estuvieron enfocadas en mayores de 40 años, con el tiempo Encina detectó que quienes más se entusiasmaban con estas convocatorias eran personas de edades más avanzadas.
«He hecho eventos toda mi vida, pero en las últimas fiestas empecé a subir los target etarios. Primero 40 años, después 45, y después me di cuenta de que en realidad venía gente mucho mayor. Por eso apostamos por ellos. Son los más motivados», comenta.
La idea de organizar estas fiestas bajo el nombre «Studio 54» nació al detectar un espacio poco explorado dentro de la oferta nocturna de la capital. Según explica, gran parte de las actividades de fin de semana está orientada a públicos jóvenes: festivales de música electrónica y fiestas urbanas dominan la cartelera. «Este público es muy afortunado porque tiene muchas cosas que hacer», afirma.
En contraste, sostiene que las personas mayores cuentan con menos alternativas de entretención. «No hay muchos lugares orientados a este segmento. En el fondo, son pocos los espacios donde la gente puede escuchar música de los 80, 90 y 2000, incluso retro y disco», señala.
El evento también tuvo una reciente incursión en Concepción, donde la recepción superó las expectativas de los organizadores. «Nos fue súper bien. Nos encantó el público, muy prendido y motivado. Estaban felices y eso nos impulsó a pensar en otra fecha», relata.
¿Por qué cree que los mayores de 50 años son los más prendidos?
«Porque hay gente que todavía está feliz de la vida, está súper bien físicamente y le gusta, como a todo el mundo, pasarlo bien de vez en cuando. He visto gente de 60, 70 y hasta personas de 80 años. Es un público muy sensible a la música».
¿Cómo hacen la elección musical?
«Ahí es donde ponemos mayor énfasis. Nos cabeceamos mucho para elegir canciones que realmente les gusten. Trabajamos con los mejores DJ que hay en el mercado. Son profesionales que conocen muy bien los boom musicales de determinados períodos y saben lo que le gusta a este público».
¿Cuáles son los hits de una noche?
«Take on me, del grupo A-ha; Sweet child of mine, de Guns N Roses. Varias canciones de Los Prisioneros siempre encantan, también Soda Stereo y Enanitos Verdes. Es una mezcla entre rock y pop. También buscamos traer bandas en vivo, porque eso a la gente le gusta mucho más».
¿Puede alguien de 35 años ir a uno de estos eventos?
«Sí, por supuesto. La idea es no dejar afuera a nadie. Hay mucha gente que viene con sus sobrinos o hijos. Pero es una forma de marcar la pauta».
Los próximos eventos están programados para el sábado 13 de junio en Teatro Alicia, donde habrá un show en vivo de Claudio Narea. La entrada para el show y la fiesta tiene un valor de $18.000, mientras que el acceso solo a la fiesta cuesta $12.500. Además, el sábado 20 de junio se realizará otro evento en Havana Club, en Concepción. La venta general de entradas parte desde los $15.000.
Otra empresa que también apuesta por la nostalgia musical es Fiesta 902000. Su fundador, Javier Castro, explica que el foco del evento no está puesto en una edad específica, sino en la conexión que generan ciertos estilos musicales. «No queremos encasillar por edad, sino en los estilos musicales que van desde el 90 al 2015, lo que traspasa generaciones. Nuestro público va principalmente desde los 30 a los 55 años», señala.
A diferencia de otras fiestas que se concentran en la capital, Fiesta 902000 desarrolla eventos a lo largo de todo el país. El calendario contempla próximas fechas el 27 de junio en Osorno, el 4 de julio en Concepción, el 11 de julio en Temuco, el 18 de julio en Los Ángeles y el 1 de agosto en Santiago, entre otras fechas que continuarán anunciándose durante el año.
Por el cambio demográfico
Para Bracey Wilson, profesor de la UAI especializado en silver economy marketing, este tipo de iniciativas refleja un cambio demográfico y cultural que en Chile recién comienza a tomar fuerza. A su juicio, la realidad latinoamericana aún dista bastante de lo que ocurre en Europa y Asia, regiones donde la población envejecida ya ocupa un lugar central tanto en el mercado como en la vida social.
«Europa ya es un continente viejo, por lo tanto ellos hace rato se dieron cuenta de que debían cuidar a la gente mayor y no simplemente verla como ancianos. Buscaron cómo podían tener una vida incluso más productiva y seguir aportando», explica.
A partir de esa transformación, añade, en varios países europeos surgió un ecosistema orientado especialmente a este grupo etario. «Hay universidades, lugares, restaurantes y ropa. En cambio, Latinoamérica es un continente relativamente joven que mira la juventud como algo idealizado», afirma.
En el caso chileno, Wilson sostiene que el cambio todavía avanza de manera lenta. «Muy tímidamente nos estamos dando cuenta de que somos una sociedad que está envejeciendo, que no tenemos recambio y que, si no nos ponemos las pilas, vamos a tener un problema serio», advierte.


