Cristián Ruz revisa más de 1.200 trabajos en la U. Católica y algunos alumnos son castigados
Asegura que puede tener un buen uso si sólo encamina a desarrollar conclusiones propias. Estudiante dice que el año pasado 59 jóvenes fueron sancionados por uso de IA, eso equivale aproximadamente a 1 de cada 7 alumnos.
Cristián Ruz, profesor de la escuela de Ingeniería de la Universidad Católica, cuenta que usa una plataforma que le alerta cuando alguno de sus más de 1.200 alumnos empleó inteligencia artificial (IA) en los trabajos que les pide.
El académico dicta el curso de Introducción a la Programación, un ramo común para todas las carreras de ingeniería en la casa de estudios, donde les pide trabajos especiales a los alumnos. Para detectar si alguno de ellos ocupó de mala manera la IA, usa la herramienta Clearn, diseñada en la escuela de ingeniería: «No está disponible públicamente, pero a futuro, nos gustaría compartirla».
Explica que se trata de un sistema que sirve sólo para evaluar tareas y programas computacionales, «no para ensayos o texto literario».
«Por ejemplo, les pedimos a los alumnos que desarrollen un código, una tarea de programación donde deben armar una lista de supermercado con precios, pero con un lenguaje de programación. Nosotros recibimos estos trabajos y los pasamos por esta herramienta tecnológica detectora que nos levanta las alarmas. De los 1.000 trabajos, nos alerta, por ejemplo, que hay 60 sospechosos», dice.
Luego, viene el filtro humano: «Las miramos nosotros en detalle para ver si realmente son sospechosas porque podemos terminar en que, finalmente, 20 se hicieron con IA. La herramienta no es infalible».
¿Cómo sabe que están hechas con IA?
«Porque me han entregado trabajos con un lenguaje avanzado de programación que nunca se los hemos enseñado. La IA actúa por patrones y eso se repite. A veces a los alumnos les preguntamos por qué escribieron eso y dicen que no se acuerdan, o que lo hicieron hace tiempo. También hay palabras que se repiten. Pero es difícil distinguir si una persona usó la IA como base, lo modificó y le metió trabajo propio. Termina siendo un poco un juego del gato y el ratón».
Ruz comenta que otros académicos de la facultad de Ingeniería también ocupan filtros detectores para mediar el uso de la tecnología, como ZeroGPT: «Algunos profesores suben los documentos a estas plataformas que dicen, por ejemplo, que ese texto tiene un tanto porcentaje de probabilidad de haber sido hecho con IA. Son relativamente confiables, pero igual pueden fallar, nada reemplaza al ojo humano».
Profesor, ¿es malo usar la IA en trabajos académicos?
«Tiene muchas aristas porque depende del objetivo. Por ejemplo, si voy a enseñar a redactar informes, a hilar ideas, y el alumno le pide eso directamente a la IA y lo pega, no hay ninguna ganancia, es un mal uso. Pero si uno quiere que el estudiante elabore un argumento y él pide una base a la IA, después lo modifica e incorpora sus ideas, terminó aprendiendo con la herramienta. Ahí uno puede decir que eso es buen uso, porque hubo un objetivo de aprendizaje. No es que sea malo de por sí»
¿Cómo la usan hoy los alumnos?
«Hay de todo. He visto alumnos que simplemente copian y pegan porque quieren pasar el ramo, versus otros que no saben del tema y le piden a la herramienta que les dé ejercicios para estudiar mejor. La IA tiene mucho potencial, puede ayudar mucho, pero nada va a reemplazar el pensamiento crítico, entender las cosas por uno mismo. Es muy tentador usarla para copiar y pegar, pero ahí no hay ningún ejercicio mental para el estudiante».
¿Qué pasa después de detectar un uso indebido?
«Citamos al estudiante a entrevista para entender cómo la usó. El primer paso es aplicarle una sanción académica, pero también lo hacemos reflexionar. Le pedimos una carta donde reconozca cuál fue su falta y cómo puede mejorar en el futuro. Al final utilizarán herramientas, pero queremos que la usen bien. Nuestros egresados las usan para ser más productivos, pero para llegar a ese nivel, tienen que entender cómo funciona, emplearla con criterio y pensamiento crítico».
¿Qué sanciones han aplicado?
«Depende mucho de la gravedad. Si el estudiante copió y pegó, y no le agregó nada puede reprobar el curso, pero también influyen otros factores. En otros casos, sólo le descontamos puntaje en la tarea. Recordemos que antes de la IA, teníamos alumnos que compraban las tareas y ahí también hay falta ética».
«He sabido de mucha gente que han sido sancionadas por ese tema», sostiene Matías Kameid, estudiante de ingeniería civil de la U. Católica.
¿O sea que se trata de algo común, Matías?
«Es difícil decir con qué frecuencia ocurre, pero en el ramo de Introducción a la programación durante el primer semestre del año pasado, 59 estudiantes fueron sancionados por uso de IA. Eso equivale aproximadamente a 1 de cada 7 alumnos».
Enseñar a usarla
Los analistas explican que la IA deja rastros en los documentos y textos: ocupa palabras y estructuras que se repiten, coloca emojis, destaca con negrita, entre otros detalles, que permiten advertir su presencia. «La herramienta se basa en patrones, entonces se reciben siempre respuestas del mismo tipo», dice Ruz.
Pedro Maldonado, profesor del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la U. de Chile e investigador principal del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), indica que la IA tiende a usar textos estándar. «Entonces se puede detectar en parte por los estilos de la escritura, la estructura de las frases y el uso de palabras extrañas o raras al comparar con trabajos previos de la misma persona. También existe la posibilidad de insertar texto oculto, como un sello de agua».
«Aunque niños, adolescentes y jóvenes conviven a diario con pantallas, su relación con la tecnología es, en gran parte, recreativa», indica Jocelyn Catalán, líder de iniciativas Educarchile.
Indica que más que imponer reglas rígidas con su uso, sirve más contar con guías prácticas que «no sólo indiquen qué está permitido, sino que abran la conversación sobre cómo pueden enriquecer las experiencias de aprendizaje».
Maldonado agrega que «hay que aprovechar esta herramienta para actividades como la corrección de gramática, vocabulario.


