Tengo una capacidad de producción más alta, dice Cristóbal Chellew
Experto anticipa: las nuevas herramientas replantearán por completo el rol profesional en las industrias creativas.
Con solo 25 años, Cristóbal Chellew dirige el área de Influencer Marketing en la agencia de comunicaciones MGC. Llegó hace menos de un año como digital creator, rol donde era contraparte de su empresa con diversas. Según dice, destacó rápidamente por su capacidad para integrar IA en el trabajo creativo.
«Cuando llegué a trabajar acá me encontré con un nivel de inteligencia artificial bien avanzado, sobre todo en el área digital, y ahí empecé a aprender las diferentes herramientas», relata.
Autodidacta, comenzó a usar IA para preparar piezas audiovisuales completas, especialmente para TikTok. Partió con MidJourney para la creación de imágenes; luego pasó a animarlas en Luma y más tarde descubrió Kling, herramienta que le permitió alcanzar mayor consistencia visual. Con estas plataformas desarrolló videos, reels para festivales y contenidos para redes sociales. «Ya llega a niveles mega realistas y logra una consistencia visual muy potente», destaca.
Cuenta que hace un año apenas usaba ChatGPT, pero rápidamente empezó a incorporarlo en su rutina diaria. «Yo aplico la IA para abrirme caminos creativos. Por ejemplo, si estoy un poco bloqueado, empiezo a conversar con Gemini o ChatGPT 5: les cuento con palabras muy simples en qué estoy, cuál es el desafío y los objetivos, qué es más o menos lo que quiero, y les pido que me abran un mundo de posibilidades. Creo que ahí la inteligencia artificial cumple un rol muy importante».
Tener 25 años y ocupar un cargo de dirección no es algo habitual. ¿Qué hizo para ascender tan rápido?
«Lo que me sirvió fue el hambre de siempre querer más y trabajar la tolerancia a la frustración, que en esta industria suele ser muy frecuente, sobre todo cuando se trabaja con mucha presión».
¿Cómo aprendió tan rápido a usar IA?
«Creo que siempre es necesario, cuando uno quiere ser más o aprender más rápido, dedicarle un poquito de tu tiempo. Yo lo pasaba muy bien solo en mi casa, desarrollando piezas gráficas para las diferentes marcas. En esos momentos de soledad me agarraba del computador y se me podían pasar muchas horas, porque era muy entretenido. Ningún curso, 100% autodidacta. La clave es atreverse a usar inteligencia artificial».
En su caso, ¿el uso de IA le ayudó a ascender?
«Sin lugar a dudas me sirvió mucho para ir ascendiendo en mi carrera, porque la IA ayuda a agilizar y optimizar procesos. Hoy podemos ser mucho más rápidos y eficientes con un buen uso de la inteligencia artificial. La capacidad de producción es mucho mayor que hace algunos años. Así podía satisfacer más rápido a los clientes y atenderlos en el momento en que lo necesitaban, sin postergar».
¿Siente que usted produce más que una persona que no usa IA?
«Yo creo que sí. Tengo una capacidad de producción más alta porque tengo un conocimiento profundo de inteligencia artificial, y eso es una capacidad mayor a la de una persona que no la utiliza en un cargo similar dentro de la industria. Estoy muy orgulloso de lo que he conseguido en tan poco tiempo, pero es simplemente el comienzo de lo que yo pretendo ser a lo largo de mi trayectoria».
Democracia creativa
Benjamín Cordero, experto en automatizaciones, plantea que 2026 marcará un quiebre definitivo en la producción creativa. Lo ocurrido con herramientas como Sora, de OpenAI, y su vínculo con Disney, que permitiría a usuarios comunes acceder a miles de personajes, confirma, a su juicio, que esta tecnología ya entró en una etapa productiva.
«Antes, para lograr un video de nivel se necesitaban equipos de decenas de personas y presupuestos muy altos. Esa barrera se va a romper», anticipa. En ese escenario, explica, un solo creativo con criterio y visión podrá orquestar distintas piezas y producir campañas de nivel Super Bowl, pero a una fracción del costo.
Según Cordero, este cambio obliga a replantear por completo el rol profesional en las industrias creativas. «Estamos subiendo en la escalera de valor. Con la IA pasamos de ser operadores a directores. Hoy no se valora tanto cómo ejecutas, sino el criterio que tienes para tomar decisiones, ordenar ideas y definir una visión creativa clara».
En ese esquema, la inteligencia artificial se encarga de la ejecución técnica, mientras el profesional se concentra en la estrategia y la dirección general. El cambio, advierte, no garantiza buenos resultados por sí solo: «Los modelos son increíbles, pero siguen funcionando bajo una lógica simple: si entra información mala, sale un resultado malo». La ventaja real, concluye, estará en quienes desarrollen criterio y sepan dirigir estas herramientas. «El que entienda esto y logre sacarle ventaja va a poder producir diez veces más rápido».
«Estamos subiendo en la escalera de valor. Con la IA pasamos de ser operadores a directores», Benjamín Cordero.


