Una primera edición de Oasis puede valer casi $500.000
Sus abarrotadas disquerías revelan por qué esta lluviosa urbe del norte inglés sigue atrayendo a coleccionistas.
«Creo que es el clima», dice Tim Booth. «El clima es horrible. Así que muchos se quedaban dentro de las casas y se convertían en músicos». Con esa frase, el vocalista de James propone una explicación sencilla para la cantidad de bandas que han surgido de Manchester.
La lluviosa ciudad inglesa -y otras vecinas como Salford y Stockport, parte del Gran Manchester- alimenta ese misterio desde hace décadas. ¿Qué pasó en este lado de Inglaterra? ¿Qué hizo posible que de aquí surgieran Buzzcocks, Joy Division, The Fall, The Smiths, Happy Mondays, Stone Roses, James y Oasis, además de decenas de grupos que completan ese linaje?
Piccadilly Records
Dentro de Piccadilly Records aparece parte de la respuesta. James -banda que ha vendido unos 3 millones de álbumes- firma su disco recopilatorio «Definitive Best Of», mientras los fans cargan con sus vinilos en esta tienda ubicada en Oldham Street. El barrio vive una ola de atención musical: se están cumpliendo cuarenta años de la famosa foto que The Smiths se tomó en la fachada del Salford Lads Club; la muerte de Gary «Mani» Mounfield, bajista de Stone Roses, reactivó búsquedas de discos de esa banda en toda la ciudad; y Oasis terminó su gira Live 25 hace pocas semanas.
Jim Glennie, bajista y miembro fundador de James, ordena el mapa histórico. «La industria musical al principio se concentraba en Londres. Y creo que, como consecuencia de eso, todo lo que quedaba fuera de Londres quedaba sin intervención. Surgieron ciudades, no solo Manchester, también Glasgow, Sheffield, Bristol, donde las escenas musicales pudieron crecer».
El origen moderno de esa explosión remite a una fecha precisa. El 4 de junio de 1976, los Sex Pistols tocaron en el Lesser Free Trade Hall. Howard Devoto, futuro cofundador de Buzzcocks, lo relató en el libro «Englands Dreaming»:
«Mi vida cambió en el momento que vi a Sex Pistols. De repente había una dirección, algo apasionante en lo que había que participar». A su lado estaba Pete Shelley, su compañero en Buzzcocks. También asistieron Peter Hook y Bernard Sumner, quienes salieron con la decisión clara de formar una banda, camino que más tarde conduciría a Joy Division.
«La mayoría de las bandas de Manchester surgió después de ese concierto», confirma Martin Evans, de Piccadilly Records. «Esa fue la noche clave. Manchester era una ciudad muy dura y desesperada en ese momento. Estar en una banda ofrecía una vía de escape».
El Definitive Best Of de James, en su box set de cinco vinilos, cuesta £112 ($130.000).
Vinyl Exchange
A solo pasos de Piccadilly Records se encuentra Vinyl Exchange y sus dos pisos llenos de discos usados en Oldham Street. Duncan, uno de sus encargados, resume la historia. «La tienda abrió en 1988. Vendía discos de rock de segunda mano». Después vino el giro. «Con la explosión del acid house se convirtió en una tienda de música dance».
La llorada muerte de Gary Mounfield se siente en este lugar. «Por lo que más preguntan ahora es por The Stone Roses». El local mantiene precios accesibles: el box set The Early EPs, de Happy Mondays, se ofrece a £39,9 ($49.000).
Empire Exchange
El recorrido avanza hacia Empire Exchange, un subterráneo lleno de memorabilia, discos y otros objetos difíciles de clasificar. Afuera la lluvia surge sin aviso, como suele pasar en Manchester. Jamie, uno de los locatarios, señala una vitrina. «Tenemos a la venta un formulario de solicitud de membresía original de la Haçienda, del famoso club». Su precio: £95 ($117.000). Organizada por Factory Records y New Order, la Haçienda fue una discoteca que abrió en 1982 en un antiguo almacén y se volvió el núcleo del sonido de Manchester. Desde ahí nació la influencia que definió la vida nocturna de la ciudad.
Clampdown Records
En Paton Street aparece Clampdown Records: un local estrecho, muros con afiches y cajas con vinilos usados. Neil Clarke cuenta el origen. «La tienda abre en 1991. Tomamos el nombre de la canción de The Clash en London Calling». Sobre su material más valioso, el muro lo deja claro. «Tenemos primeras ediciones de los dos primeros discos de Oasis. Definitely Maybe cuesta 400 libras y (Whats the Story) Morning Glory? tiene el mismo precio ($491.000 cada uno)».
Al lado cuelga otra pieza clave. «También tenemos The Complete Stone Roses, de 1995, que cuesta 200 libras ($246.000)». Clarke abre una vía para fans fuera de Gran Bretaña, algo habitual en otros locales del sector: «Pueden seguir la página de Instagram (@clampdownrecordsmanchester); muchas de las rarezas se publican ahí. Luego organizamos el envío a Chile».
Afuera la lluvia se mantiene. Y mientras Oldham Street se llena de personas con abrigos largos, las tiendas muestran por qué, en Manchester, los discos aún sostienen la tradición.


