Celdas individuales, menos horas de patio, regímenes especiales de aislamiento y visitas grabadas, entre otras medidas
El modelo que desarrolló Italia para contener la expansión de las mafias ha acaparado la atención por las estrictas condiciones de aislamiento a las que son sometidos los delincuentes, plantea Pía Greene, experta del Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado de la U. San Sebastián.
Perímetro
‘La primera característica es que la estructura de estas cárceles permite tener aislados del exterior a internos de alta peligrosidad vinculados a crimen organizado, para ello se construyen con un perímetro amplio de seguridad que impida que gente se acerque a hacer lanzamientos de objetos al interior (los famosos ‘pelotazos' al lado de la Penitenciaria), y para evitar fugas. La vigilancia es 24 horas del día con una central de cámaras en el penal, inclusive en baños e interior de celdas', detalla.
Régimen especial
Benítez comenta que son recintos más pequeños en cuanto a capacidad que una cárcel común, sin viviendas cerca, con muros perimetrales más altos, patios pequeños, Celdas individuales y ventanas por donde no cabe una persona. ‘Hay más gendarmes por interno porque el control debe ser más férreo porque este tipo de internos es bastante refractario al sistema penitenciario, tienen escasas posibilidades de reinserción y se apunta más a la privación de libertad'. Además que el régimen interno tiene dinámicas especiales: ‘Las horas de patio son acotadas a una o dos al día, y diferenciadas entre los internos alternando para que no se topen, esto evita que se organicen'. También comenta que el diseño de las celdas evita que existan materiales de los cuales un interno pueda fabricar un elemento cortopunzante. ‘Y las visitas son muy acotadas y se realizan en salas locutorios a través de un vidrio de seguridad, visitas que son grabadas y motinoreadas. Tampoco se permite que lo internos reciban ciertos elementos, es muy restrictivo con el ingreso de comida desde el exterior. Igualmente es deseable que el diseño de la ropa de los reclusos no tenga bolsillos, lo que hace más fácil su registro dado que puedan portar elementos peligrosos'.
Aislamiento italiano
Pía Greene, experta del Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado de la Universidad San Sebastián, aporta: ‘El modelo que desarrolló Italia para contener la expansión de las mafias ha acaparado la atención por las estrictas condiciones de aislamiento a las que son sometidos los delincuentes más peligrosos que ingresan bajo el régimen 41 bis (ley de administración penitenciaria italiana creada en la década del 80).
Este se caracteriza por un aislamiento total de los internos, quienes no comparten celda con otros detenidos, no tienen acceso a espacios comunes, ni acceso a ningún tipo de objeto personal o de distracción, solo poseen comunicación con sus abogados y, en casos excepcionales, con sus familias, bajo la presencia de un funcionario y a través de un vidrio. Este modelo ha sido cuestionado por algunos organismos internacionales, sin embargo, ha resultado efectivo para impedir la coordinación de los altos jefes criminales tanto en el interior como hacia el exterior de los penales y evita el desarrollo de una gobernanza criminal dentro de la cárcel'.
Vigilancia en EE.UU.
El coronel (r) de Carabineros y experto en seguridad, Guillermo Benítez, conoció in situ el modelo de este tipo de penales en Connecticut, Estados Unidos, donde ‘no se permite, dependiendo el tipo de persona y la peligrosidad, que mantenga relaciones con otros internos, las comunicaciones son todas intervenidas, es decir, las cartas que reciben son abiertas y leídas, fotocopiadas y guardadas en un archivo antes de entregárselas al preso.
El contacto con personas del exterior solo se hace en una sala destinada a ese efecto mediante un vidrio y su comunicación vía teléfono, si éste realiza una llamada al exterior la realizará de un teléfono destinado para ello, grabando la conversación. Las horas de Sol son más restrictivas y solo cuando el interno ha tenido un buen comportamiento. Y nunca puede haber un interno solo con un guardia, debe haber a lo menos dos gendarmes y en un lugar donde puedan tener cobertura de otros guardias en altura que observen. Las salidas del recinto casi son nulas aunque el recluso esté enfermo'.


