Directo al mentón.- No es la primera temporada de «Golpe bajo» (Mega, jueves a las 22.20 horas), el programa de cámaras ocultas de Mega, pero sí la mejor. Varios factores explican lo logrado que quedó el trabajo del equipo detrás de Guillermo Helo (director) y Cristián de la Fuente (conductor). Por lo pronto, no han caído ni un solo momento en la tentación del mal gusto, pero sí dejan ver una estrategia diseñada hasta el último detalle para lograr el máximo de realismo en las pesadillas vividas por los famosos que son víctimas de estas bromas grupales.
Viaje al pasado.- El solitario y muy venial pecado de este «Golpe bajo» proviene de lo obsoletas que resultan algunas escenas. Por ejemplo, ver a Leo Rey concurriendo, como parte del grupo La Noche, a una actividad de una casa de acogida que trata a pacientes siquiátricas. O a Carla Jara con el corte de pelo mohicano, recién salidita del anterior «Pelotón».
Bueno, pero no se enoje.- De la Fuente comparte la conducción con Pamela Le Roy y Lucila Vit, que suelen endulzar los momentos de mayor tensión cuando aparecen, megáfono en mano, aclarando que todo se trató de un montaje. Fue impresionantemente temeraria Lucila al acercarse, en esa instancia, a una enfurecida Patricia Maldonado y abrazarla.
Teatro en Megavisión.- Hemos visto a un desdibujado Mauricio Flores intentando coimear a un supuesto detective para que no detenga a su hijo. Al actor Francisco Gormaz convencidísimo de que había presenciado un asesinato por celos. A Jhendelyn Núñez al borde de las lágrimas tras ser tratada de celulítica, indecente y ordinaria por la dueña de una tienda. A Kike Acuña rodeado de cazadores con escopetas en medio de un carrete. Y a Pato Laguna agobiado por una funa de parte de vecinos de la comuna de la que es concejal.
Ginecólogo por accidente .- Pero lejos el mejor fue lo de Augusto Schuster, que debió asistir a una embarazada a punto de dar a luz en el estacionamiento de un mall. Notable cuando, ante un pedido de la falsa parturienta, empezó a cantarle canciones de «Amango».
Nanái, nanái.- Entre las reacciones ha habido de todo. Casi se va a las manos con unos punkies Carla Jara y llegó a hacerlo Cristián Henríquez, acorralado por gitanos. Fue desabrida la manera en que Luis Gnecco recibió la noticia de que todo era una broma, aunque le había sacado la madre a un falso sepulturero minutos antes. Y el desvanecimiento de Luli cuando fue acusada de provocar el volcamiento de un auto me conmovió.
Talento chileno.- Además de Helo, es justo destacar al elenco de actores que dan vida a estas emboscadas. Demasiado creíble lo de Fabiola Acuña y Flavio Carvacho. Pocas veces se reconoce a los guionistas, el gran pariente pobre a la hora de los créditos, pero la gran viga maestra de regalos como este «Golpe bajo». Felicitaciones para Dante Valdés y Claudia Rojas.


