María Jesús Macchiavello y Francisca Zenteno cuentan que las reacciones viralizan sus publicaciones
La gente que comenta no es la que va a comprar, pero gracias a ella el video llega a la persona correcta, afirma la agente de Porta.
La corredora de propiedades María Jesús Macchiavello camina por una casa en Lo Barnechea de 320 metros cuadrados, cuyo arriendo cuesta $5.000.000 mensuales, y el primer comentario que recibe su video en Tiktok es: «No sé cómo llegué aquí, si soy en Fonasa». 29.500 likes para la usuaria Naty Barría.
«¿Qué micro me sirve para ir a ver la casa? Me interesa», postea Christopher Reyes y otras 25 personas le comentan.
La agente Francisca Zenteno presenta en Instagram la que llama «La casa más cara de Chile», con 13 dormitorios y 20 estacionamientos, en Zapallar. Está en venta y Rodrigo Auger le pregunta: «¿Tiene cordel para colgar la ropa?». Fabiana Castellón añade: «Me queda lejos del Cesfam. Sorry, no me sirve».
Macchiavello, de Porta Propiedades, y Zenteno, de The Living, se convirtieron en fenómenos de redes sociales. Sus tours por casas premium en TikTok, Instagram y Youtube tienen tantas interacciones, que su alcance crece exponencialmente y toca a un variopinto abanico de usuarios. Ambas combinan el relato espontáneo y gracioso con propiedades inalcanzables para la mayoría y cada comentario que reciben hace crecer su alcance.
Macchiavello publica en Instagram y Tiktok, pero asegura que el grueso de la conversación se concentra en esta última.
«No pagamos publicidad por mostrar un video: es todo orgánico. Todas son cuentas reales de personas reales», señala.
La mayoría de las reacciones no proviene de compradores reales, sino de usuarios que se ríen por lo inalcanzables que les parecen esas propiedades. Pero cada comentario, meme o sticker extiende la interacción y el algoritmo de las redes sociales traduce este comportamiento como un contenido atractivo, entonces, lo muestra con mayor frecuencia y a más personas.
«Se genera engagement. La mayoría de nuestros videos se viraliza en 48 horas. Al darle una vuelta al trabajo de mostrar una propiedad desde el lado del humor, los usuarios de la red contestan con ironía, responden: Por qué me la muestran si no la puedo pagar. La gente que comenta no es la que va a comprar, pero gracias a ella el video llega a la persona correcta», afirma.
Francisca Zenteno exhibe viviendas millonarias con frases provocadoras del estilo «Si te sobran US$2.000.000». Este tono de picor invita a reaccionar, incluso con comentarios negativos.
Para ella, esa controversia forma parte del juego, todos los comentarios -buenos, malos o sarcásticos- son un activo estratégico. Ninguno compromete la decisión de compra del cliente real, que suele contactar por canales privados. Por eso, evita engancharse con los dichos negativos, el hate.
«El algoritmo me tiene más fe que mi mamá» y «la prefiero en otro color, muchas gracias» son frases que le han sacado risas.
Imán de interacción
Las redes sociales no solo leen qué ve el usuario, sino cómo reacciona. Comentarios, tiempo de permanencia y tono de la conversación se transforman en señales para decidir qué reels mostrar y a quién. En los videos inmobiliarios, esta lógica se cruza con una fuerte aspiración habitacional en Chile, según Francisco Javier Cortés, especialista en marketing digital y fundador de @ChileRRPP. Según observa, las dificultades para acceder a la casa propia que experimenta el grueso de la población intensifican el deseo.
«Los reels capitalizan esa aspiración. Generan guardados, compartidos y comentarios y el algoritmo interpreta esas señales como un alto nivel de interés, por eso sigue empujando la publicación hacia audiencias masivas», plantea.
Según Cortés, las personas saben que esas viviendas son inalcanzables para ellas y reaccionan con humor y sarcasmo.
«La gente deja comentarios ingeniosos, arma hilos de conversación y eso dispara la métrica de comentarios, que para el algoritmo es un indicador de popularidad. Así, el contenido gana alcance y se vuelve visible para usuarios con intereses similares a quien interactuó con esa publicación», señala.
El especialista sostiene que en Instagram no todas las interacciones pesan igual. «El Me Gusta influye en el alcance básico del post, pero el comentario refleja un interés más profundo y aumenta el tiempo de retención del usuario en la publicación, dos variables que el algoritmo valora más», indica.
Por eso, agrega, cuando alguien escribe, aunque sea una frase corta, envía una señal más fuerte que un toque al botón de corazón.?
Cortés detalla que el sistema tampoco pondera igual todos los comentarios.
Un hilo donde las personas desarrollan ideas, cuentan experiencias o discuten un tema mantiene al usuario más tiempo en el post; en cambio, los comentarios genéricos o solo con emojis se consideran de bajo valor porque casi no alargan la lectura», apunta.
Esa diferencia en el tiempo de permanencia ayuda a que el algoritmo decida qué reels mostrar con más frecuencia y cuál deja de impulsar.