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Autor de la Foto: FRANCISCO CRESPO
Caso Dávalos abrió el debate sobre cómo opera este cargo de confianza
Chile Transparente propone que su rol se limite, únicamente, a lo protocolar.
B. Muñoz / M. Arriagada
El director ejecutivo de Chile Transparente, Alberto Precht, lanzó la idea de hacerle ajustes al rol de la Primera Dama. Tal reacción responde al desajuste ocasionado en La Moneda a raíz de la renuncia de Sebastián Dávalos.
Precht explica que la legislación actual no define quién puede ocupar este cargo. «La figura no está regulada ni reconocida por el derecho administrativo. La Primera Dama es un resabio monárquico del acompañante del rey, y en los países democráticos se ha repetido que los cónyuges cumplen algún tipo de rol, pero ese debe ser protocolar y no administrativo». El analista político y ex candidato a La Moneda, Ricardo Israel, agrega que «legalmente no existe» y precisa que es un resabio machista que solo en Latinoamérica y Norteamerica la pareja presidencial tiene un afiguración pública. «En España nadie habla de la Primera Dama, y en Alemania no existe un señor Merkel como Primer Damo», reafirma.
Abolir o mejorar. El caso de Sebastián Dávalos, quien ocupó hasta el viernes pasado el cargo de «Primer Damo», abrió una serie de dudas respecto a las atribuciones y al rol que debiera ocupar la figura de Primera Dama dentro del gobierno. Precht, de Chile Transparente, propone que el cargo se debe limitar únicamente a lo protocolar y, además, debe tener derechos y, lo más importante, deberes legalmente establecidos. «Se debe dar un reconocimiento en la legislación para que la persona en el cargo esté sujeto a todas las normas que tienen los funcionarios públicos: prestar declaración de patrimonio e intereses, el deber de publicar la agenda pública en virtud de la ley de lobby, el acceso a la información pública de todos sus actos, etcétera. Y, a su vez, que no tenga el manejo de las fundaciones, sino que sea el ministerio sectorial, o bien, que se traspasen como servicios públicos».
Importanciapolítica. Ricardo Israel recuerda que cuando fue candidato presidencial, «sin ninguna posibilidad» dice, su señora le lanzó que no lo iba a acompañar «porque el cargo no existe». Afirma que hay algunos peligros porque los fondos que maneja hoy, quien ocupa el cargo, no pueden se controlados debidamente por la Contraloría, y puntualiza que en algunos casos sirve políticamente. Pone como ejemplo a Cecilia Morel que con su programa «Elige vivir sano» le entregó «humanidad» a Sebastián Piñera quien era visto como un administrador.
Lo que dice una Primera Dama. Respecto de pasar las siete fundaciones a los ministerios respectivos, María Eugenia Hirmas, esposa de Sergio Bitar, y quien ocupara el cargo de Primera Dama durante el primer gobierno de Bachelet, opina que «hay algunas donde sí corresponde y otras donde no estoy segura. Integra, por ejemplo, podría integrarse al Ministerio de Educación. Eso ha sido planteado por las Primeras Damas en el pasado».
¿Y sirve para el protocolo? El jefe de protocolo del Senado y encargado de organizar los cambios de mando, Guillermo Miranda, explica que los protocolos de la Primera Dama no son tan exigentes y, por lo mismo, no es tan estrictamente necesaria su figura en ese sentido. Es tajante: «La figura de la Primera Dama es, ahora, un acto de buena crianza, no más», dice. Israel aporta como ejemplo que en la Parada militar, la Primera Dama sale de escena.


