Es el segundo mayor decomiso de textos en la historia del país
En un allanamiento a tres locales y a una bodega de calle San Diego, en Santiago, la PDI incautó 153.500 libros falsificados que eran comercializados principalmente en ferias libres y redes sociales.
«Es un producto falso que tiene un valor de un 70%, a lo menos, por debajo del valor comercial de un texto original. Esto transgrede el delito de infracción a la ley de propiedad intelectual, supera los $6.000 millones en perjuicio y se produce también un perjuicio fiscal. Hace que el fisco deje de percibir la cantidad de $1.900 millones aproximadamente», dijo Marcelo Romero, jefe nacional de Delitos Económicos de la PDI.
Soledad Gutiérrez, directora ejecutiva de la Corporación del Libro y la Lectura, confirmó que se trata del segundo decomiso de libros piratas más grande en la historia de Chile: «En el anterior fueron 200 mil libros, en el año 2022».
¿Qué pasará con esos libros?
«Lo mismo que con otros productos falsificados incautados: se tienen que guardar como prueba. Pero no se guarda sólo una muestra, se tienen que guardar los 153 mil libros. De ese bodegaje, que tiene un costo y puede durar años, se hace cargo la víctima, en este caso, las editoriales que fueron pirateadas. Cuando pase el proceso judicial y la fiscalía autoriza, se puede realizar el proceso de reciclaje. Estos libros no se queman. Los libros del decomiso de 2022 todavía están en bodega».
Tampoco se pueden donar.
«No. Se están violando los derechos del autor, son productos ilegales, son de mala calidad y no están certificados los materiales con los que se hacen. Pueden ser tóxicos, les pueden faltar páginas, tinta que se queda pegada en los dedos, etcétera. Este reciclaje se debe hacer porque los libros pirateados son producto de uno o más delitos».


