Alude a la generación de contenidos provocadores para aumentar las interacciones en internet
La ira se convierte en una moneda altamente que los afectos se transforman en datos que pueden ser comercializados, dice especialista en comunicación estratégica.
«Contenido en línea diseñado deliberadamente para provocar ira o indignación al ser frustrante, provocador u ofensivo, generalmente publicado para aumentar el tráfico o la interacción con una página web o cuenta de redes sociales en particular», es la definición que el diccionario Oxford da a rage bait (cebo de ira en castellano), elegida por la universidad inglesa como la palabra del año 2025.
Ira, ira, ira
La entidad aclaró que la elección puede ser una palabra o una expresión singular, «que nuestros lexicógrafos consideran como una unidad de significado». El término elegido -que se compone de las palabras rage, que significa estallido violento de ira, y bait , bocado tentador- superó a aura farming (cultivo de aura) y a biohack, intento por optimizar los rendimientos personales a través de dietas, ejercicios o cambiando el estilo de vida. Estos tres conceptos fueron seleccionados por los lingüistas de Oxford y sometidos a una votación popular que determinó al ganador.
El término que obtuvo la mayor cantidad de votos, dicen en Oxford, se usó por primera vez en línea en una publicación de Usenet en 2002 para describir la reacción de un conductor al ser apuntado por otro conductor que pedía adelantar, dando así la idea de agitación deliberada. Posteriormente, el término evolucionó en internet para describir tuits virales, a menudo críticos de contenidos puntuales. Buenos ejemplos son frases posteadas como «los jóvenes de hoy no tienen respeto por la historia» o «los veganos quieren prohibir la carne en todas partes».
Casper Grathwohl, presidente de Oxford Languages, apuntó que el aumento en el uso del concepto elegido «significa que cada vez somos más conscientes de las tácticas de manipulación a las que podemos ser atraídos en línea. Antes, internet se centraba en captar nuestra atención despertando curiosidad a cambio de clics, pero ahora hemos visto un cambio drástico: secuestra e influye en nuestras emociones y en cómo respondemos. Parece la evolución natural de una conversación continua sobre lo que significa ser humano en un mundo dominado por la tecnología y los extremos de la cultura en línea».
Emociones negativas
Para Paz Crisóstomo, doctora del magíster en comunicación estratégica y digital UFT, «incentivar las emociones negativas, como la indignación, la frustración o el enojo se presenta como una práctica normalizada en las redes sociales y, muchas veces, constituye un motor de la economía de la atención en el ecosistema digital actual. Las plataformas funcionan sobre estructuras que privilegian contenidos capaces de generar reacciones intensas y rápidas».
Recordar lo malo
Cristian Muñoz, académico de la facultad de ciencias sociales de la Universidad de La Serena, recalca que «esta dinámica se produce en gran parte porque las experiencias negativas nos marcan y son más fáciles de recordar que las expresiones positivas, dado que detonan nuestras emociones más primitivas que están asociadas al instinto de supervivencia». Paz Crisóstomo refiere que «los algoritmos leen estas reacciones como señales de contenido valioso, por eso la ira se convierte en una moneda altamente rentable ya que los afectos se transforman en datos que pueden ser comercializados». Desde la comunicación digital, acentúa, «podríamos hablar de comunidades que se articulan y movilizan en torno a emociones intensas que estructuran identidades, pertenencias y antagonismos».
Ejemplos comunes
Hay cinco ejemplos donde el «rage bait» florece: 1. En titulares sensacionalistas que exageran o distorsionan hechos para enfurecer a un grupo («El gobierno planea quitar tus derechos esta semana»).
2. En comentarios provocadores en redes sobre temas polarizantes (deportes, política, género, religión).
3. En publicaciones que tergiversan datos sobre minorías con el objetivo de causar indignación («Miran lo que este grupo está exigiendo ahora»).
4. En imágenes o memes diseñados para ridiculizar o atacar a alguien públicamente, activando debates intensos en los comentarios.
Y 5. En videos o clips editados fuera de contexto que muestran a una figura pública haciendo o diciendo algo polémico.
Las palabras del año de Oxford desde 2004
2004: Chav (poco sofisticado y ostentoso)
2005: Podcast
2006: Huella de carbono
2007: Locavore (comer productos locales)
2008: Credit crunch (falta de crédito)
2009: Unfriend (eliminar amigos en redes sociales)
2010: Big Society (participación ciudadana)
2011: Squeezed middle (clase media apretujada)
2012: GIF
2013: Selfie
2014: Vape
2015: Pictograma «cara con lágrimas de alegría»
2016: Postverdad
2017: Youthquake
2018: Tóxico
2019: Emergencia climática
2020: Covid-19
2021: Vacuna
2022: Goblin mode (comportamiento que se aleja de las expectativas sociales)
2023: Rizz (carisma)