En sus 33 carreras tienen un ramo obligatorio: Pensamiento Crítico, Comunicación y Arte
La capacidad de sensibilizarse es clave para destacarse, y el arte la fomenta, destaca académica.
Generalmente, la segunda semana de marzo marca el inicio de clases para los nuevos estudiantes de las universidades chilenas. Al 30 de enero, había 146.090 estudiantes de primer año matriculados en pregrado para este año académico 2026.
En ese contexto, la Universidad Finis Terrae les está dando la bienvenida a 2.231 nuevos estudiantes con un portafolio de regalo que incluye dos libros: «Para qué leer», de Marco Antonio de la Parra, y «Noches blancas», de Fiódor Dostoievski. El kit incluye entradas para el teatro, la galería visual de la institución y cuadernillos de trabajo diseñados para fomentar la identidad, las artes y el pensamiento crítico.
El portafolio deberán usarlo luego en el Taller de Pensamiento Crítico, Comunicación y Arte, asignatura obligatoria para los estudiantes de primer año de las 33 carreras de la universidad. El kit fue elaborado artesanalmente por un grupo de profesores de la Facultad de Artes. Además, incluye una bitácora para el curso Identidad Personal y Proyecto de Vida, que fomenta la reflexión de los estudiantes sobre su vocación y proyección profesional.
Loreto Guzmán, directora de formación general de la U. Finis Terrae, cuenta que esta iniciativa es parte de un nuevo modelo educativo que «busca democratizar el acceso a las artes y fortalecer el sentido de comunidad mediante metodologías que incluyen análisis de películas, libros, pinturas, esculturas, entre otras obras; incluso videojuegos».
«Cada mes se aborda una temática distinta a través de una tríada (tres obras). Por ejemplo, en marzo trabajamos la lectura y lo que significa leer; en abril, la infancia; luego el amor, el terror, la guerra y la relación con la naturaleza. En cada caso hay un libro, una película y un conjunto de obras visuales que se analizan de manera integrada», agrega.
El objetivo final es que los futuros profesionales desarrollen una sensibilidad artística y capacidad reflexiva que vaya más allá de las competencias técnicas tradicionales.
«Somos humanos porque podemos sensibilizarnos, lo que nos diferencia de los robots. La capacidad de sensibilizarse es clave para destacarse, y el arte la fomenta. El arte nos emociona, nos conmueve, nos enoja y nos permite la catarsis. Esta es una fortaleza clave para los estudiantes», argumenta.
La idea es que el taller funcione como un gran club de apreciación artística, propone Guzmán. Para eso, se proyectarán películas y documentales en auditorios y espacios comunes, con palomitas de maíz incluidas. Además, la biblioteca contará con espacios o stands dedicados exclusivamente a los libros del taller y obras contemporáneas afines.
A Martina Quezada (21), estudiante de Bachillerato en Medicina y Ciencias Biomédicas, le gustó el portafolio. «Es muy funcional para las clases que vamos a tener este año. Que esté hecho a mano le da un toque especial y único, porque cada uno tiene algo diferente», valora.
Kit descargable
Otro plantel que se preparó con todo para la bienvenida mechona es la Universidad de Chile, con un programa de inducción a la vida universitaria, diseñado para facilitar la transición a la educación superior y familiarizar a los nuevos estudiantes con su nuevo entorno.
Fernanda Uribe, jefa de la Unidad de Aprendizaje del Departamento de Pregrado, detalla que «el podcast La Torre Invertida aborda temas vinculados a la experiencia universitaria; el kit de recursos académicos para el primer año reúne materiales para fortalecer habilidades de organización y aprendizaje autónomo, entre otros».
El kit de recursos descargable incluye información didáctica sobre beneficios estudiantiles, el glosario U.Chile, un calendario académico, agenda de contactos, guía de podcasts, guía de apps para estudiar y planners para facilitar la organización y productividad educativa.
Mascota universitaria
En la Universidad Mayor, esta semana de inducción para los estudiantes de primer año ha estado copada de charlas, tours por los campus y varias actividades de integración. Formalmente las clases empiezan el 16 de marzo.
Este jueves y viernes la Escuela de Ingeniería les dará una bienvenida a los nuevos alumnos: para ello diseñaron una mascota y mandaron a hacer poleras con el logo.
El doctor Jorge Morales, director de la Escuela de Ingeniería de la U. Mayor, la describe como «una iniciativa lúdica que identificará y acercará a los estudiantes a la escuela: nos guiamos un poco con lo que hace el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, con su castor Tim, que tiene más de 100 años».
En su caso, comenta, escogieron como mascota el zorro culpeo, porque es una especie nativa en Chile y luce una serie de atributos interesantes: estabilidad ambiental, resiliencia operativa, inteligencia estratégica y optimización de recursos. «Para nosotros es importante que esta mascota transmita ciertos atributos que creemos son relevantes desde la escuela de ingeniería. Además, ayuda a que los estudiantes se integren», cierra.
«Busca democratizar el acceso a las artes y fortalecer el sentido de comunidad», Loreto Guzmán.


