Jacob Riquelme y Nico Brown la rompen en Instagram y TikTok.
Hoy quiero referirme a dos propuestas humorísticas tan frescas como sólidas y promisorias. Se trata de las de Jacob Riquelme y del joven actor Nicolás Brown, ambos haciendo sus aportes desde Instagram (@jacobbriquelme y @nicolasbrownv) y TikTok (@ jacobriquelme y @nicobrownvivallos) (¿seguirá operativo el exTwitter?).
El primero dispone de una amplia gama de recursos para sacarles a sus seguidores una sonrisa que generalmente deriva en carcajadas. Lo hace, por ejemplo, a través de una poderosa batería de personajes sin filtro: un tarotista que le predice el futuro a sus clientas con un mazo de cartas de Uno, un garzón que saca los hielos de los vasos con la mano y un guía turístico que pide tener ojo con un cactus que finalmente era la velluda pierna de una mujer.
Jacob también maneja un consultorio sentimental, en el que adopta el rol del ‘doctor Corazound' y desde donde, por supuesto, diagnostica los males de amor que le llegan sin una gota de anestesia.
Se caracteriza por un humor que al menos para este diario resulta casi irreproducible, lo que no significa que su éxito no sea una gran noticia para la escena cómica nacional.
Por su parte, Nicolás lleva por lo menos cuatro años dando vida a una mujer malhumorada y cuica, llamada María Ignacia (en la foto), que está alcanzando niveles insospechados de fama por estos días. Es una separada, madre de Pascuala y José Tomás, cuyas voces son lo único que aparece de ellos, al estilo de la madre de Howard en ‘Big bang theory'.
Es una mezcla de la Elvira que hacía Felipe Izquierdo en el ‘Venga conmigo' (aunque no tiene nada de sumisa), Diana Bolocco por el tono de voz y Paty Cofré por lo deslenguada.
Sacando adelante los más desopilantes monólogos escuchados en mucho tiempo en el ciberespacio María Ignacia descubre que se saltó su ‘época de lesbiana' (etapa imprescindible, según lo ve ahora ella, dado lo complicado que somos los varones), insiste en que no tiene por qué lavar vajilla que no usó y pela tangencial pero no por eso menos ferozmente a supuestas excompañeras de estudios como Marcela Cubillos y a parientes como ‘la tía Cathy'.
Como se ve, no le hace asco a la contingencia esta rubia, que en la categoría de transformismo al servicio de la hilaridad ya comparte mesa con Eglantina Morrison, la ya mencionada Elvira y cualquiera de las damas personificadas por el genio de Kramer, desde Pamela Jiles hasta la doctora Polo. Dos apuestas al todo o nada. Viña 2025, ¿andas por ahí?


