Celebraciones ficticias que se difunden en Tik Tok van en alza
Ya no te invitan tanto a matrimonios reales, dice Cristina Naranjo, que organizó un enlace simulado
Existe una propuesta que lleva un tiempo y cada vez tiene más popularidad: los matrimonios falsos. Una ceremonia de casamiento de mentira, una puesta en escena lúdica para celebrar de manera distinta.
La idea que simplemente busca un pretexto para pasarlo bien. Crear una celebración que imite un matrimonio real, pero sin la necesidad de que haya una pareja que se case.
Novia falsa
Tienen todos los ingredientes tradicionales de una fiesta de matrimonio real: un vestuario para la ocasión, barra libre, DJ, comida y hasta novios, aunque tenga la misma validez de casarse Las Vegas en una ceremonia oficiada por Elvis Presley.
La candidata a Miss Universo 2024, Camila Allan, se vistió de novia, de impecable blanco y se casó con un marido simulado, su amigo brasileño Fabricio Medeiros, ya que su pareja real estaba en Suiza por trabajo.
Los más de 80 invitados tuvieron dos platos a elección: Flat Iron de wagyu con puré rústico al panka, mientras que para los invitados vegetarianos se ofrecieron ravioles de espinaca con salsa de pomodoro. De entrada, ceviche. «Tenía de todo, igual que un matrimonio real: cóctel, almuerzo (porque era de día) y después la fiesta», recuerda.
«Quise hacer algo así porque estaba como candidata a Miss Universo Chile representando al Cajón del Maipo. Además, Ko Eventos, el centro de eventos de mis padres, cumplía 15 años, estaban de aniversario, así que quisimos celebrar ambas cosas», explica.
Sobre la idea dice que lo vio en videos de influencers argentinos. «Lo de los matrimonios falsos lo vi mucho en Tik Tok, donde actores recreaban matrimonios y la gente compraba entradas para asistir. Me pareció muy entretenido y original», explica.
«Fue una experiencia súper divertida y también emocionante. Estar en un matrimonio es algo muy especial; desde la ceremonia, el cóctel, la comida, hasta la fiesta, cada parte tiene su encanto. Definitivamente, lo repetiría», asegura.
Parejas reales
Cristina Naranjo organiza matrimonios falsos (también reales) y estuvo a cargo del matrimonio de su hija, Camila. Su centro de eventos está ubicado en el Cajón del Maipo, «un lugar maravilloso con una mística muy especial, rodeado de piedra y madera, lo que le da un encanto único», destaca.
«Incluso había la clásica torta de novios», cuenta. Si es que entre la organización de un matrimonio falso y uno real, dice, no existen mayores diferencias: «En cuanto a la logística, es lo mismo», pero destaca la dinámica que se crea, que incluso se han armado parejas reales en un matrimonio falso.
«Juntas a personas que no se conocen y las sientas en la misma mesa, lo que crea una onda muy entretenida. La gente lo pasa increíble y se siguen viendo, hasta parejas se han armado», destaca.
«El salón es amplio y hermoso, con una pista de baile, y hay varias sorpresas que se van revelando a lo largo de la noche. Tenemos una pauta bien definida que diseñamos junto a nuestro DJ y todo el equipo».
La organizadora cree que los matrimonios hoy en día no son tan comunes como antes y cuesta ser invitado a uno. «Ya no te invitan tanto a matrimonios reales, y cuando lo hacen, ya no son tan masivos como solían ser. Después de la pandemia, el número de invitados se redujo bastante; ahora incluso hay matrimonios de solo 50 personas», advierte.
Celebraciones falsas
La influencer Camila Woldarsky es conocida en el mundo de Instagram como «La busquilla», (@labusquilla) y dice que es cosa de tiempo para que uno se olvide que está en matrimonio simulado. «Lo estás pasando tan bien que se te olvida que es uno falso al rato. Cuando llegas te recibe una anfitriona, después hay un cóctel, que estaba bien bueno, son pisco sour y esas cosas. Luego vienen los novios falsos y un cura falso. Luego viene la cena, los postres y después la pista de baile y ahí se pasa bien porque hay barra libre y todo» describe.
Si es que ha sido mejor que muchos matrimonios reales a los que ha asistido, dice: «Sí, lo he pasado mejor en una falso que en varios reales».
Si es que ella tendría un matrimonio falso, explica que sus celebraciones de cumpleaños ya son como un matrimonio, así que no lo descarta. «Así como voy, no creo que me case, pero podría pensar en hacer uno falso como un tipo de fiesta diferente. De hecho y acostumbro a celebrar mis cumpleaños como si fueran un matrimonio, con cotillón, con limbo, con productora, con todo. De hecho, toda la gente me dice que mis cumpleaños parecen un matrimonio».
«Tenía de todo, igual que un matrimonio real: cóctel, almuerzo (porque era de día) y después la fiesta», Camila Allan, novia de mentiras.


