Profesionales de la música detallan los beneficios de la exploración sonora desde la infancia
Sonajeros, metalófonos, teclados, cuerdas y vientos son opciones en distintas etapas del crecimiento
El primer acercamiento a la música suele ocurrir durante la infancia, pero no todos los instrumentos son adecuados para cualquier edad. El desarrollo motor, la capacidad de concentración y el interés de los niños influyen en la elección: conocer qué se adapta mejor a cada etapa facilita una decisión que acompañe su aprendizaje y despierte el gusto por la música. «Existen ciertas especificidades para cada uno de ellos», recalca Liza Chung, subdirectora de Extensión del Instituto de Música de la Universidad Católica.
El tecnólogo en sonido, músico y compositor Esteban Iturra Henríquez, profesor de Creación y Producción Musical Publicitaria de la Universidad de Santiago, aclara que a medida que los niños crecen cambia su forma de percibir los sonidos y las habilidades que pueden desarrollar.
Coincide Jeanette Corvalán, fundadora de EntreMúsicos, que vende instrumentos para niños de distintas edades: «Cada etapa de la infancia presenta desafíos y capacidades diferentes. Un instrumento adecuado no solo facilita el aprendizaje, sino que también fortalece habilidades cognitivas, motrices, sociales y emocionales».
Hasta el primer año de vida. Durante sus primeros meses, las guaguas atraviesan un proceso de descubrimiento del entorno a través de los sentidos. En esta etapa, Iturra recomienda juguetes sonoros como cascabeles y sonajeros. «Al moverlos, descubren que sus acciones producen un sonido. Ese es uno de los primeros estímulos musicales», explica.
Entre 1 y 3 años. Acá predomina la exploración; los niños descubren que golpear un objeto produce un sonido y desarrollan una motricidad más fina asociada al ritmo. Todavía no comprenden conceptos como la armonía, pero sí experimentan con formas de producir sonidos. Iturra sugiere instrumentos de percusión sencillos, como panderos, cajas chayeras, bongós pequeños, panderetas, maracas o sonajeros. «El objetivo no es interpretar melodías, sino estimular el sentido del ritmo y la coordinación», aclara. Chung añade que esta es una buena etapa para comenzar con un teclado sencillo o instrumentos como el xilófono, que ayudan a desarrollar el ritmo.
Entre 3 y 5 años. Los niños comienzan a comprender que los sonidos pueden organizarse y formar melodías; relacionan el ritmo con la armonía y desarrollan una comprensión más amplia de la música. Desde los 4 años, algunos ya pueden iniciar el aprendizaje de instrumentos como el violín. Iturra recomienda el metalófono como una de las mejores opciones: su disposición de notas, explica, es similar a la del piano, lo que permite familiarizarse desde temprano con la ubicación de cada sonido y facilita el aprendizaje posterior. Para Chung, la flauta dulce es una buena alternativa, pues requiere poca fuerza y coordinación, lo que ayuda a desarrollar el oído sin generar frustración. También recomienda el teclado, idealmente de 88 teclas, y el violín en tamaños adaptados a la edad, como 1/16 o 1/8.
Entre 5 y 7 años. Chung define al piano y el violín como los «instrumentos tempranos» por excelencia: los niños ya cuentan con una mejor coordinación, pueden seguir instrucciones y comienzan a leer partituras, por lo que es un buen momento para iniciar clases formales y desarrollar la lectura musical, la audición y la técnica.
Entre 7 y 9 años. Con una coordinación más desarrollada, los niños pueden leer partituras de manera más sistemática. Chung cuenta que en esta etapa es posible incorporar instrumentos de cuerda como la viola, el violonchelo y la guitarra; también comenzar con instrumentos de viento como el clarinete, cuyo sonido suele resultar atractivo para los niños, además de la batería, que favorece el desarrollo del ritmo y la coordinación corporal.
Entre 9 y 11 años. Chung recomienda la flauta traversa, que permite explorar con mayor profundidad las melodías. Como primer instrumento de bronce, la trompeta suele ser una de las opciones más accesibles para iniciarse en esa familia.
¿Cuánto cuestan?
EntreMúsicos ofrece alternativas para distintos presupuestos. Los pianitos cuestan $59.000, mientras los teclados parten en $49.900. Un ukelele cuesta desde $36.900 y un violín desde $69.900; las guitarras tienen precios desde $59.900 y las baterías desde $119.000. Entre los instrumentos de percusión, los bongós infantiles cuestan $29.900, los metalófonos parten en $15.900 y un mini bombo legüero vale $27.000. Para quienes buscan una guitarra eléctrica, la tienda ofrece un pack para niños de hasta 10 años por $119.000 y otro para preadolescentes por $179.900.


