Defensa a la estupenda película Exterminio: la evolución
Ni los zombies rabiosos ni los sacrificados sobrevivientes. La gran protagonista que campea en «Exterminio: la evolución» es la muerte, tan conocida como misteriosa fuerza que espera agazapada en cada escena de la película del director Danny Boyle. Si en la primera parte de la saga, «Extermino» en 2002, los espectadores se angustiaron con las aventuras de unos pocos náufragos en la tragedia humana, en «Exterminio 2» el amor familiar demostraba ser una debilidad que ayudaba a la expansión del virus.
Esta nueva versión resulta mucho más humilde sobre las posibilidades de nuestra especie. Después de todo, esquivando zombies o no, la muerte está allí como destino inevitable, como lo ha estado siempre, tal como la retrató Pieter Brueghel el Viejo en su cuadro «El triunfo de la muerte» .
Podría ser una premisa oscura, deprimente, de no ser por un personaje clave, desarrollado con maestría por Ralph Fiennes. Rapado y fibroso, su rol entiende la delgada línea que sostiene la vida y se convierte en una especie de Caronte, aquel barquero anciano en el inframundo que concebían los griegos.
Claro que la película trae sustos, provoca uno que otro sobresalto y causa angustias ante los peligros que debe afrontar un preadolescente junto a su madre. O un grupo de niños que sobrellevan el horror que se avecina. Además, algunas escenas parecen una extraña versión de las películas orientales de karate. Boyle se las arregla para equilibrar el terror y el absurdo, un poco como sucede en la vida misma.
Pero el corazón del filme no late allí. Se encuentra en un punto casi contemplativo de quien imagina cómo lucirá su calavera, llegado el minuto fatal.
«28 years later»
Reino Unido
2025
Director: Danny Boyle.
Con: Alfie Williams, Aaron Taylor-Johnson, Ralph Fiennes, Jodie Comer.
115 minutos.


