La larga noche viñamarina
«Estuvo de Dios el cambio que hicimos en el programa», dice Soledad Onetto para explicar que «si Ricardo Arjona se hubiera presentado al cierre podría haber sido más catastrófico». Eso para la gente que se largó antes, porque a la hora del siniestro la animadora aún figuraba tras el escenario. Desde ahí hasta la salida, la rubia vivió minutos de terror hasta sentirse a salvo.
Como corresponde, Onetto estaba en su camarín con una amiga que vino especialmente de Canadá para acompañarla. Ya se había cambiado los vestidos de diseñador cuando ella cuenta que «íbamos al principio del túnel que da a la salida cuando empezó un temblor suave primero». Y sigue: «Luego más fuerte, más fuerte y ahí empezaron los gritos».
Lo bueno es que como la Sole es calculadora, cuando vino el remezón más fuerte lo único que tenía claro es que «nos teníamos que quedar ahí porque el tramo que venía es sólo de vidrios». Al final «salimos con mucho pánico algunos hasta los jardines de la Quinta».
Pasado el susto, la animadora se puso en su otra piel, la de aplicada periodista para partir al hotel Sheraton con el afán de hacer un despacho noticioso. No se pudo y no contenta con eso se transformó en la mejor reportera de Twitter. Emitiendo comentarios durante todo el día (ver página 42), envió mensajes de calma e información de utilidad a la ciudadanía.
Tranquilo, Rapha
El destino final de Onetto fue el Hotel del Mar, su morada y la de otros famosos durante estos días de certamen. «Llegué y justo estaban evacuando. A Felipe y a mí nos metieron en una camioneta de seguridad cuando escuché que el mar de estaba recogiendo cuatro metros. Ahí sí que me asusté y partí a Reñaca a estar con mi familia».
Claro que al llegar a Santiago, la animadora se va directo a Canal 13 para integrarse a la transmisión de la catastrófe.
Entre los famosos que figuraban afuera del hotel, con la pinta que los pilló el movimiento telúrico nomás, estaba Raphael. El astro, pálido y medio desfigurado por el susto se paseaba calladito en una bata blanca con bordado del hotel, mientras con una voz suave, Soledad trataba de decirle que todo estaba bien. Con la acción, la rubia se ganó la única sonrisa que le salió al astro esa noche, quien pese a su experiencia, de seguro que hace años que no se topaba con una sorpresilla como ésta.
3.52 am
La hora en que Sole Onetto consoló a un nervioso Raphael.
-«Al principio fue un temblorcito rico»
Bien temprano, Carolina Correa se retiraba feliz del Sheraton tras una noche de amplio impacto. A la cocinera de «Viva la mañana» aún le temblaban sus manos tras el terremoto de ayer. «Fue terrible, terrible. Al principio fue un temblorcito rico porque estas cosas a mí no me dan miedo, pero después que se puso más fuerte y me puse la bata y me fui donde Chavito, que me pasó unos calcetines, y después bajamos y vimos a todos los artistas. La gente gritaba, los tiemblos retumbaban y cuando alguien dijo que se estaba recogiendo el mar la gente se volvió loca», contó la rubia.


