Esta semana se le ha hecho un flaco favor a la memoria de Javiera Suárez.
Estoy mal. En mi familia estamos experimentando una pérdida muy sensible, lo que me ha llevado a mirar desde otro ángulo y con mayor compasión el gran tema farandulero de estos días. Me refiero a la relación amorosa entre Kika Silva y el cirujano plástico Cristián Arriagada, viudo de la recordada Javiera Suárez, que nos dejó en junio del 2019.
Las declaraciones de Manuel Suárez, el padre, han aterrizado el tema de manera drástica. Calificó de ‘patrañas', ‘tonteras', ‘mentiras' y ‘falsedades' muchas de las cosas que ha visto y escuchado en la televisión esta semana.
Le hago un resumen de los dichos que gatillaron tamaña furia.
Primero habló la madre de Javiera. Abrió los fuegos de este interminable comidillo con un mensaje entre líneas en sus redes sociales apenas se enteró del nuevo vínculo de su exyerno.
Sin dilación tomó el testimonio una médium desclasificando que a su amiga se le hace difícil ver a su nieto, hoy de seis años.
Una horda de opinólogos se empezó a entregar entonces al ejercicio de velar por los derechos de la abuela postergada y a demonizar al ‘viudo de Chile' y sus intentos por rehacer su vida sentimental.
Siguió avivando la hoguera de comentarios una ex del médico, la exMiss Chile Daniela Nicolás. Aportó con una historia que involucraba a un perro extraviado, una cerca con alambres de púa y un arrebato de ira del galeno, a quien definió como ‘malo y narcisista'. Todo esto, después de que inició su relato aclarando que prefería mantenerse al margen.
El maní saltó hasta José Miguel Viñuela, que opinó que su amiga Javiera estaría feliz de ver a Kika con Arriagada. Mayte Rodríguez señaló que hacían una bonita pareja y viva el amor, caramba.
Desde ‘el lado oscuro de la fuerza' de Famosilandia, Adriana Barrientos, en su tribuna de ‘Zona de estrellas' (Zona Latina) comparó a Kika con la China Suárez, ungiendo a nuestra rubia como una non plus ultra en la categoría robamaridos.
¿Saben qué más? Concuerdo con don Manuel. Todos y cada uno de los mencionados se han farreado una maravillosa oportunidad para cerrar la boca y guardar un respetuoso silencio. Sobre todo en vísperas de un nuevo aniversario de la partida de Javiera.
Te fuiste, Mami Isabel. Y a la vez te quedaste para siempre entre nosotros, dulce viejucha. Estoy seguro de que el próximo domingo me habrías estado comentando todas y cada una de estas escaramuzas pelambrísticas. No se te iba una. Te quiero más que nunca.


