¿Remordimiento u orgullo?: islandés confiesa que robó banco hace cincuenta años siendo cabro chico

Fecha:

Increíble delito prescrito fue cometido por un grupo de preadolescentes

Los autores gastaron el botín en golosinas, comidas, bebestibles y entradas al cine.

«Al hombre le resultó difícil e incómodo entregarse y contar sobre el robo», declaró a «The New York Times» Gunnar Runar Sveinbjörnsson, vocero de la policía islandesa, respecto del hombre que 50 años después de protagonizar el primer robo a un banco en el país nórdico confesó, nadie sabe por qué, el delito ante las autoridades.
El hecho ocurrió a principios de 1975 cuando un grupo de cuatro preadolescentes (de entre 12 y 13 años) entró a la sucursal del Banco Agrícola de Kopavogur, localidad ubicada en el área metropolitana de Reikiavik, la capital de uno de los países con los índices más bajos de criminalidad.
Robo
Según el sujeto -no se entregó la identidad-, el delito comenzó como una jugarreta aprovechando que se realizaban arreglos en la sucursal bancaria. A través de un agujero en la pared exterior, cubierto solo con una persiana de madera producto de las reparaciones, los jóvenes entraron al banco y se apropiaron de unas 30 mil coronas en monedas (1,5 millones de pesos aproximados).
 
Pequeños ladrones
«En ese momento se estaban realizando obras en las instalaciones del banco, por lo que los ladrones pudieron entrar fácilmente al amparo de la noche. Dentro, entre otras cosas, se encontraron varios cubos con monedas pequeñas, que los ladrones sustrajeron. La investigación del caso no arrojó mucho, pero algunas personas fueron interrogadas sin siquiera poder revelar el robo», estableció un comunicado oficial que la policía capitalina publicó a través de su cuenta de Facebook.
Botín
El botín fue escondido por la pandilla improvisada y el dinero lo usaron los menores en pequeñas cantidades, ya sea para enguatarse con dulces, golosinas, gaseosas, ir al cine y en cosas que un presupuesto preadolescente no lo permite.
En las pesquisas inmediatas, los agentes interrogaron a varias personas, incluyendo a los auténticos malhechores, quienes se aferraron a coartadas que a la postre resultaron convincentes.
Por qué
«No sabemos qué motivó al hombre a hablar, pero siempre es bueno aliviar la conciencia. Se trata de una confesión de gran valor histórico y simbólico para Islandia», aseveró la policía. «Los menores no eran responsables debido a su edad y no habrían sido condenados por el caso en ese momento», reconoce ahora Gunnar Runar Sveinbjörnsson sobre el caso prescrito hace cuatro décadas. ¿Habrá sido el remordimiento acumulado de un hombre adulto que realizó un robo infantil o se trata de un confesión orgullosa de quien burló a la policía por tantos años y se da el crédito que merecía esa travesura delictual?
Impactante
César Biernay, historiador y autor del libro «Macabros», apunta que «es impactante el caso, no conozco nada parecido.
Lo más cercano que recuerdo es el hombre que confesó el asesinato de su esposa 24 años después. La mató y enterró en una caballeriza del Club de Campo de Osorno. Enfermo y arrepentido les contó a sus hijos que la madre no se había ido con otro hombre. El otro caso, fue el médico que confesó un crimen de diez años por la muerte de su hermano en el desierto». En Chile, añade el escritor, «no hay estadísticas al respecto, pero al revisar los expedientes judiciales no es común el arrepentimiento tan tardío, es más común el suicidio del victimario arrepentido en crímenes de sangre». En esta lista menciona al homicida Jorge Martínez en el caso Hans Pozo; Alejandro Miranda, parricida de su hijo Juanito en San Antonio (caso Juanito Miranda); o  Ramón Castillo Gaete «Antares de la Luz» que quemó en una hoguera a su hijo Jesús, en el caso de la secta Colligüay. «Ellos y muchos otros optaron por suicidarse antes de arrepentirse», recalca el autor.
 
Arrepentirse
Carolina Carrera, directora del Centro de Atención Psicológica (Capsi) UNAB, apunta que «puede suceder que el sujeto busque en el arrepentimiento, si es tardío, reconciliar aspectos del yo o de su identidad que estaban escondidos o que rechaza en la actualidad. También puede ser que a través de la experiencia de vida y madurez puede conectarse con el dolor causado a partir de sus propias experiencias de dolor». Añade que «el verdadero arrepentimiento implica un trabajo psíquico que reconozca la falta cometida, que sienta necesidad de reparar el daño infringido (culpa) y que sea capaz de expresarlo».
 
12 años

En el filme «Cuenta conmigo» («Stand by me»), el protagonista escribe hacia el final, lo siguiente: «A veces, cuando miro hacia atrás, me pregunto si alguna vez volveré a tener amigos como los que tenía cuando tenía 12 años». El grupo de los pequeños ladrones islandeses bordeaba esa edad. Carolina Carrera afirma que «en ciertos momentos de la vida, como la adolescencia, donde el grupo de pares es central para la adquisición de la identidad, si no existe una base segura y no se incorporan normas, valores y ética pueden producirse situaciones donde se vea involucrado un sujeto y que luego con los años se da cuenta del daño causado y requiera repararlo».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...