Cuarteto carcelario Voces del Silencio
Los muchachos cuentan hasta con el apoyo de la Defensoría Regional.
Israel Pavez, Domingo López, Pablo Román y Pablo Bustamante soñaban con convertirse en músicos, transformar la rabia contenida en música, ir contando en tono de rap las experiencias adquiridas en el barrio y cantar por los escenarios del país.
Acaban de grabar un disco y el sueño lo han cumplido a medias. De ahí a ir a saltar a un escenario hay un gran paso. Los cuatro muchachos, que hoy se hacen llamar «Voces del Silencio», cumplen penas por diversos delitos en la cárcel de Rancagua. Además tratan sus adicciones al alcohol y a las drogas en la comunidad terapéutica del mismo establecimiento.
«Empezamos en el centro de tratamiento, preparando las ceremonias. Hacíamos temas para el Día de la Madre, el Día del Niño o lo que nos pidieran. A los cuatro siempre nos ha gustado el hip hop y Domingo y yo ya habíamos escrito canciones y cantado estando en libertad», cuenta Israel, quien junto con sus compañeros registró sus canciones en un improvisado estudio que instalaron en la cárcel.
Las letras del disco homónimo del cuarteto carcelario hablan, por supuesto, de la vida en la cárcel y el encierro obligado. «Son experiencias personales, lo que hemos vivido estando acá», cuenta Pavez.
Algunas canciones de «Voces del Silencio» ya se han enviado a radios locales y a otros medios. La distribución del disco se hará con recursos de un fondo regional al que están postulando y que, incluso, cuenta con el apoyo del defensor Regional, Alberto Ortega Jirón.
«No sé si sigamos haciendo música después de cumplir nuestras penas. Mi plan es terminar el cuarto medio, porque la música la hago diariamente», concluye Pavez.
10 canciones tiene el disco debut de «Voces del Silencio».


