Especialista alerta por el NeeDoh Challenge, desafío que consiste en meterlo en el microondas
El problema no es el juguete, sino usarlo de una forma para la que nunca fue diseñado, advierte Heriberto García, académico de la Universidad del Desarrollo.
Gia, una niña de 10 años de Nueva York (Estados Unidos), se encarama en un piso para llegar al microondas y meter un cubo blando del porte de un hielo grande. Un par de segundos después, la pequeña lo saca con ambas manos y al apretarlo suavemente el objeto explota y un gel hirviendo le salta en el rostro y cuello. Las cámaras de seguridad de la casa registraron el accidente y el video, difundido por su madre, Gina Lee, terminó transformándose en una advertencia mundial sobre un desafío viral que consiste en calentar juguetes sensoriales antes de apretarlos.
El protagonista del reto es el Nice Cube de NeeDoh, una de las líneas de juguetes sensoriales y antiestrés más populares del momento, fabricada por la empresa estadounidense Scyllinng.
Los NeeDoh están compuestos por una cubierta exterior de goma termoplástica (TPR), a la que se le agrega tóner para darle color y opacidad. Su relleno varía según el modelo: en la versión original (cubo) es maltosa pura, un compuesto similar a un jarabe de azúcar derretida que explica el característico efecto «memoria», la capacidad de mantener temporalmente la forma que se le da antes de volver a su estado original; en la versión Dream Drop (de gota), en cambio, el relleno es un compuesto de alcohol polivinílico (PVA) con partículas de purpurina en suspensión, un polímero considerado seguro y no tóxico, usado incluso en recubrimientos farmacéuticos.
Lo malo
El llamado «NeeDoh Challenge» de TikTok invitaba a introducir el juguete en el microondas, e incluso congelarlo antes, para modificar su textura. El problema es que el calor hace que el gel del interior acumule gran cantidad de energía y, al apretarlo, el juguete puede romperse y expulsar su contenido a temperaturas capaces de provocar graves quemaduras.
Aunque los primeros accidentes se conocían hace algunos meses en Estados Unidos, la publicación realizada esta semana por el «New York Post», que reunió los casos más graves y las advertencias de médicos especialistas, volvió a instalar el tema a nivel mundial. El reportaje fue replicado por medios de distintos países y también puso el foco sobre un juguete que se vende en Chile y que es protagonista en los colegios.
No tóxico
Heriberto García, director de Química y Farmacia de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo, enfatiza que el riesgo no está en el juguete cuando se utiliza correctamente.
«Estos no son componentes tóxicos, son componentes propios de un juguete. Sin perjuicio de eso, tienen características químicas que hacen que sean peligrosos si se mal utilizan. En este caso, al exponerlos a una fuente de calor. Cuando ese contenido se calienta en un microondas o cerca de una estufa o incluso si se queda encerrado en un auto a alta temperatura, absorbe gran cantidad de energía y se expande. Al mismo tiempo, el revestimiento pierde resistencia, por lo que basta una presión con las manos para que el gel salga expulsado», explica.
«La malta se expande y además absorbe mucho más temperatura. La sensación térmica puede subir a 50, 60 grados o más, y eso obviamente ya quema la piel. En algunas variantes, agrega, el relleno contiene alcohol polivinílico, lo que obliga a extremar aún más los cuidados», agrega.
Un reglamento
El académico recuerda que en Chile existe el Reglamento sobre Seguridad de los Juguetes, que define como seguro un producto cuando se utiliza bajo condiciones normales y razonables de uso, considerando el comportamiento habitual de los niños. Por eso recomienda comprarlos en el comercio establecido, leer las instrucciones y evitar imitaciones, ya que pueden estar fabricados con materiales distintos o carecer de advertencias adecuadas.
«El juguete era súper seguro hasta que alguien dijo: Qué entretenido, calentémoslo. El problema no es el juguete, sino usarlo de una forma para la que nunca fue diseñado. Es lo mismo que los bloques tipo Lego y los niños pequeños porque el riesgo de atragantamiento es muy alto», comenta.
El caso de Gia Lee no ha sido el único. En Estados Unidos, Scarlett Selby, una niña de 7 años de Missouri, permaneció tres días en coma inducido luego de que un NeeDoh explotara tras meterlo al microondas. Posteriormente debió someterse a un injerto de piel. En Chicago, Caleb Chabolla, de 9 años, también sufrió quemaduras tras repetir el desafío y su madre relató al «New York Post» que «el lado derecho de su cara se estaba derritiendo».


