Tras nueve años de litigio, tribunal de propiedad intelectual falló a favor de la facción francesa
La eterna disputa por la marca Quilapayún se reactivó. Un fallo del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) declaró nulo el registro inscrito en 2015 por una facción de los integrantes originales de la agrupación, liderada por Eduardo Carrasco.
En 2016, la otra ala de la banda que reside en Francia y que es liderada por Rodolfo Parada, contraatacó. Solicitó la nulidad de la marca en la clase 41, que se refiere a conjunto musical, organización de recitales y conciertos, presentaciones en vivo, educación musical y artística. En su alegato, que se suma a una serie de pruebas, resaltó que Quilapayún constituye «un signo de uso colectivo, vinculado al acervo cultural de Chile y no susceptible de apropiación exclusiva por parte de un grupo reducido de titulares».
El fallo de Inapi justamente determinó que la marca podía inducir a error respecto de la composición real de la agrupación y que, en ese contexto, va en contra de la competencia leal. Desde la notificación de esa sentencia (el pasado 17 de septiembre) se abrió un plazo de 15 días hábiles para interponer recurso de apelación ante el Tribunal de Propiedad Industrial (TDPI). Para esta nota se contactó a integrantes de las dos facciones, pero no contestaron a los requerimientos. Carrasco, el líder del grupo en Chile, desde este año vive en Francia.
Esteban Figueroa, director de Inapi, no puede ahondar en el fallo de primera instancia, pero precisa que la Ley de Propiedad Industrial contempla mecanismos como la nulidad marcaria, que permiten revisar y corregir registros cuando se acredita que no cumplen con las condiciones establecidas, como se estableció en este caso.
«Este procedimiento garantiza que las decisiones se adopten en un marco transparente, con igualdad de oportunidades para las partes y siempre en resguardo del interés público», explica Figueroa.
En el litigio las dos facciones aportaron abundantes pruebas que las vinculan con el nombre Quilapayún. En el caso de la facción de Parada, que reclamó la nulidad, presentó un certificado de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (2012) que asocia a la agrupación que interpreta «La Cantata de Santa María» con diversos integrantes históricos; se sumó una resolución del ex Departamento de Propiedad Industrial (2004) que aplicó el principio de «comunidad de bienes» a la marca; afiches, discos, comunicados y material audiovisual que evidencian la continuidad de presentaciones del grupo en Chile y el extranjero. Y reconocimientos oficiales, entre ellos el Premio Presidente de la República (2017) otorgado a los intérpretes de «El pueblo unido jamás será vencido», donde aparecían los nombres de todos los integrantes originales.
El abogado Ángel Labra, especialista en propiedad industrial de Armate Abogados, explica que la demanda de nulidad fue acogida porque, según Inapi, el nombre Quilapayún nunca fue de propiedad exclusiva de una persona o grupo, sino que siempre funcionó como un bien colectivo entre sus integrantes.
«Inapi considera que, desde la fundación de Quilapayún en 1965, nunca se firmó un reglamento claro sobre quién tenía derecho al nombre. Entonces, deben aplicarse las reglas de comunidad de bienes del Código Civil».
¿Qué significa eso?
«Eso significa que todos los integrantes que pasaron por el grupo tienen un derecho común sobre el nombre y nadie puede apropiarse de él en exclusiva y dejar fuera a los demás».
Con este fallo, ¿los dos grupos pueden usar la marca Quilapayún en Chile?
«La marca Quilapayún estará registrada hasta que exista una sentencia definitiva que diga lo contrario. Y en este caso todavía cabe la posibilidad de presentar un recurso de apelación ante el Tribunal de Propiedad Industrial. Así que, por el momento, la marca Quilapayún sigue siendo de los titulares que la tienen registrada (la facción chilena)».
El fallo del Inapi revivió una disputa que comenzó con la separación del grupo Quilapayún en 1988 cuando varios de sus miembros, Eduardo Carrasco entre ellos, retornaron a Chile para posteriormente reunirse bajo el mismo nombre. Mientras, los que residían en Francia mantuvieron el conjunto musical con vida durante la década de los 90, lo que llevó a la facción chilena a registrar la marca en Europa pese a la oposición de Parada. Ese litigio también duró una década y la facción francesa, según se consigna en notas de prensa, tuvo que actuar con el nombre Guillatún.


