Investigador explica el origen del episodio
«No recordábamos algo así, pero mirando los registros parece que en Iquique hay algunas situaciones en que la temperatura ha llegado sobre los 30°C en invierno», comenta Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, sobre las altas temperaturas que la noche del martes afectaron a la costa del Norte Grande del país.
El caso más evidente fue el de Iquique, capital de la región de Tarapacá, donde los termómetros marcaron 33,4°C cerca de las 23:10 horas. «Es interesante considerar que a la hora en que ocurrió la tormenta -entre las seis de la tarde y las dos de la mañana-, fue el mismo momento en que subieron las temperaturas y hubo viento del Este bastante intenso».
En opinión del científico, «esto indica que el viento venía cayendo desde la pampa hasta Iquique. Aunque la ciudad está abajo, al lado tiene un cerro muy alto donde se ubican Alto Hospicio y, más hacia el interior, la Pampa del Tamarugal, de donde venía desplazándose esa masa de aire».
Para el investigador, éste es el punto donde entra la física. «Cuando el viento cayó desde la pampa sobre Iquique, se comprimió y se calentó», y asegura que es la misma compresión que ocurre en un bombín. «Cuando uno comprime al aire para inflar la llanta de la bicicleta, el bombín se calienta porque al aumentar la presión de ese gas, aumenta también la temperatura de manera proporcional». Eso es un calentamiento adiabático, proceso termodinámico en que la temperatura de una masa de aire o gas, aumenta por un incremento de presión por compresión, sin que exista transferencia de calor con el entorno exterior.


