Hija de Javiera Díaz de Valdés define a su madre como su mejor amiga
En paralelo a sus labores como modelo, la próxima semana comienza a grabar su segundo largometraje.
Los festejos de Rosa Mackenna por su cumpleaños 18 comenzaron el domingo. Ese día, la joven, hija de Javiera Díaz de Valdés y Pablo Mackenna, realizó un asado en la casa de su padre que se extendió durante todo el día. «Comimos rico, disfrutamos y me celebraron. Nada me hace más feliz que rodearme de quienes quiero y mis amigos siempre están presentes en los momentos importantes de mi vida», cuenta. Este martes, día en que cumple 18, comenzó su jornada junto a Maite, su mejor amiga, y en la noche celebrará con su familia materna.
«Tengo claro que (cumplir 18) abre puertas y lo estoy disfrutando, también entiendo que trae deberes y responsabilidades y es algo que quiero asumir con conciencia», suma Rosa y añade que «mientras más se fue acercando la fecha de mi cumpleaños 18, empecé a apreciar más el presente, atesorar mi infancia y vivir el presente sin llamar al futuro».
Desde hace unos meses está laborando como modelo, trabajo que «siempre ha sido algo que me ha interesado, viendo a mi mamá desde chica y yo modelando con ella. Disfruto mucho los días de trabajo y en equipo. Sin embargo, mi carrera no está centrada sólo en el modelaje, la actuación siempre ha sido mi mayor sueño. La próxima semana empiezo a filmar mi segundo largometraje. Ya empecé ensayos y pruebas de vestuario».
Sobre su madre, señala que la considera «mi mejor amiga. Siempre ha estado para mí en todo, lo bueno y lo malo. Hoy hablamos de lo que hemos vivido juntas en estos 18 años. Tengo mucha suerte de siempre poder confiar en ella, tener su apoyo y llamarla mamá. Siempre tuvimos este cumpleaños muy presente como algo emocionante y al mismo tiempo nostálgico, siendo el inicio de un nuevo capítulo. Mi mamá me ha enseñado mucho sobre las responsabilidades que trae cumplir 18 y seguiré aprendiendo junto a ella».
Para la actriz este día también está marcado por reflexiones en torno a su primogénita. «Me encanta cómo la Rosa ha ido encontrando caminos, creciendo y aprendiendo. Confío mucho en su inteligencia, curiosidad, su tremenda creatividad y resiliencia. Intentamos aprender de todo lo que nos pasa, sacar en limpio y avanzar hacia un camino luminoso. Me importa por sobre todas las cosas que ahora, que es más adulta y ya podemos conversar con más transparencia y más directamente, que la integridad sea un tema importante en la vida, en sus decisiones y prioridades. En todo la voy a apoyar como siempre. Siento que en estos 18 años se cierra un capítulo de gran y profundo aprendizaje», destaca.
«Rosa es la reina de mi mundo porque en cada decisión que tomo en la vida, está ella como prioridad. Eso me ha hecho feliz y me ha hecho tomar decisiones a conciencia y avanzar en mi propia vida, descubriendo capacidades que quizás no conocía de mí», añade Javiera.


