Para el lanzamiento de una marca de cosméticos
Debutó en las alfombras con vestido de diseñadora, extensiones en el pelo, maquillaje y tacos de 15 centímetros. Me sentí una reina.
Cuando se levanta por la mañana Rosario Bravo se hace un buen skincare y sale de su casa. No hay maquillaje, ‘prefiero andar al natural', asegura. La noche del lunes la enfermera, que se volvió sensación gracias al podcast que tiene con Daniel Fuenzalida (https://acortar.link/9QMmhY) se despojó de sus jeans, se puso ropa de diseñador, se maquilló con experta y hasta se puso extensiones. ‘Me sentí una reina', sentencia.
El miércoles pasado cuenta ella que, como nunca, ‘me llegó una caja negra elegante y adentro dorado con la invitación a la gala de lanzamiento de la marca de cosméticos Kiko Milano. No me la creía porque invitaron gente de moda y maquillaje y yo no caigo en ese target, pero estaba feliz'.
Esa felicidad la llevó a actuar rápido, sólo tenía cuatro días para preparar todo. ‘Estaba emocionada, pero no sabía qué ponerme, no soy de galas ni de arreglarme con tanta producción. Tenía un vestido que era el que iba a usar para la Gala del Festival que no se hizo y un pelo falso que también iba a usar ahí, pero ese vestido lo tengo destinado para otro momento'.
¿Y qué hizo, Rosario?
‘Yo soy súper discreta, no ando mostrando cueros y los vestidos de gala casi siempre muestran carne, guata y yo soy súper piola. Conocía a la diseñadora Ange Eyzaguirre (por si quiere vitrinear en @angeeyzaguirre que irá este año al Fashion Week de Nueva York) la llamé y me dijo, vente a la tienda, yo te presto'.
¿Cómo fue elegir el outfit?
‘Fui a la tienda y todo era increíble y al final nos quedamos con un body con tul en las mangas y esa pollera con harto movimiento. Pero yo mido 1.56 metros entonces tenía que ver el tema de los zapatos, no podía andar haciendo el ridículo recogiendo pulgas con el vestido en la alfombra roja'.
¿Lo pudo resolver?
‘Una amiga que también es baja los compró en Nueva York, así que los tenía hace tiempo, son de 15 centímetros; no, si crecí un montón'.
El día del evento, Rosario se quedó conversando con unos sacerdotes y la pilló la hora. Corrió a la casa de Dani Forno, su amiga y maquilladora que también estaba invitada, ‘y en 10 minutos estaba lista. Me puse unas extensiones, como gatos en el pelo, me hizo unas ondulaciones y partí'.
Cuando llegó a la alfombra de Kiko Milano, ‘entre el vestido y el pelo me sentía una celebrity. Me lo tomé súper en serio y me metí en el personaje. Me sentía increíble'.


