Una palmera cortada hace algunos meses desató la visita de los roedores
Me empecé a desesperar y compré de estas trampas donde se quedan pegados, logrando capturar a 16 ratones en dos semanas, cuenta.
Rosario Bravo vivió semanas de tensión luego de enfrentar una plaga de ratones en su hogar, situación que se originó tras la tala de una palmera de gran tamaño ubicada en su terreno. Según relata, el árbol funcionaba como refugio natural para los roedores y, tras ser cortado, estos se desplazaron hacia el patio de la vivienda.
«Tenían una villa, un condominio. Todo», dice la comunicadora al describir la magnitud del problema. «Pasaron los meses, nunca entraron a la casa, entonces no nos dábamos cuenta de que había tantos. Igual a veces encontrábamos caca al lado de la comida del perro, hasta que eran tantos, que los veíamos en el quincho, caminando por el patio», agrega.
La situación llegó a un punto crítico y decidió actuar por su cuenta. «Me empecé a desesperar y compré de estas trampas donde se quedan pegados, logrando capturar a 16 ratones en dos semanas. Todos los días ponía de a ocho trampas en el quincho y en las mañanas encontraba de a tres ratones pegados», relata.
Y agrega: «Fue súper asqueroso. Además, la gente tiene un prejuicio de que aparecen porque está la casa sucia, pero yo vivo en el campo, en La Reina arriba, es su hábitat».
Finalmente, y ante la persistencia del problema, decidió contactar a profesionales en control de plagas, quienes instalaron trampas específicas, venenos y aplicaron estrategias siguiendo el recorrido habitual de los roedores. El mayor miedo de Bravo tenía relación con la salud de su familia. «Eran gigantes. Son una plaga, transmiten enfermedades. Esa era mi angustia, tengo cabros chicos, tengo perro, y los ratones andaban, así como si nada», sentencia.


