Alcalde de Conchalí quedó en los huesos luego que dieran por muerta a su guagua
Liderados por la diputada Karla Rubilar, un grupo de abnegados parlamentarios RN madrugaron en la mañana de ayer para presionar por la aprobación de la Ley de Reconstrucción que presentó el gobierno y que se votará hoy en la Comisión de Hacienda del Senado.
La idea era recalcarles a la oposición lo patriótico que tiene la iniciativa y lo indecoroso que sería objetarla. «Nadie entenderá si votan en contra. La pelota está ahí, en la cancha de los senadores», comentaba en tono mundialero y luciendo su embarazo la legisladora Rubilar.
A metros de distancia escuchaba su esposo, el edil Rubén Malvoa. La presencia del alcalde de Conchalí llamó la atención por tres cosas: su indescifrable silencio, su sorprendente esbeltez y por aparecer luego de un buen tiempo perdido de la plaza pública.
-¿Donde se fueron sus kilos, Rubén?
-Después de lo que viví en Argentina, que por tres horas dieron por muerto al bebé que esperamos con Karla, me produjo un estrés que me hizo bajar desde los 98 a los 87 kilos. Y como tres veces se me ha reventado la úlcera, el médico me recetó un mes de licencia.
-En su concejo municipal lo acusaban de «notable abandono de deberes».
-De una forma cobarde se aprovecharon de mi licencia para atacarme con eso. Pero el sábado venció el plazo para notificarme, lo cual hace que se pierda la acción. Cuando volví al municipio nadie se atrevió a decirme nada. Fueron sólo voladores de luces.


