El volante trabajaba en una construcción y ahora metió a Suiza en cuartos de final del Mundial
Mi padrastro era carpintero y me metió al negocio de la pintura, contó el crack de origen dominicano.
Rubén Vargas (27) se paró frente a la pelota para tirar el quinto penal de Suiza en la definición ante Colombia y de inmediato se acordó de lo ocurrido hace cinco años. En la Eurocopa 2020, celebrada en 2021 por la pandemia, el volante erró su remate ante España en cuartos de final y tuvo que ser consolado por su rival Tiago Alcántara en una postal que se volvió viral por ese entonces.
«Es obvio que los recuerdos están ahí. Nunca es agradable perderse un penal, pero era una experiencia que tenía que pasar como jugador joven. Siempre me ha gustado patearlos y claro que lo volveré a hacer», dijo en una entrevista concedida en 2025 al sitio suizo «Blue News».
Este martes por la noche, en su frente a frente al portero colombiano Camilo Vargas, el crack helvético tuvo su revancha. Su remate cruzado encontró el fondo del arco y dio rienda suelta a un alegre bailecito en el estadio BC Place de Vancouver, tributo a su herencia dominicana por lado del padre. Vargas pintó una sonrisa en su rostro, tal como hacía años atrás mientras pituteaba como pintor junto a su padrastro suizo en la ciudad de Adligenswil.
«Quería aprender un oficio. Mi padrastro era carpintero y conocía el negocio de la pintura. Me consiguió una práctica, fue una experiencia muy linda para mí. En los veranos estaba en la construcción a las 7.30 de la mañana y trabajaba hasta las 3 de la tarde. Después me iba directo a entrenar y luego a casa otra vez», contó Vargas en la misma entrevista.
Su padre Víctor Vargas regresó a su natal República Dominicana cuando Rubén era pequeño y su madre Fabienne rehízo su vida con el padrastro que le consiguió la primera pega. Pero el contacto con sus raíces latinas siempre estuvo presente. «Antes iba casi todos los años. Tengo a mi familia allá, es un país precioso. Todos están tan felices y positivos. También les gusta mucho el deporte, pero es diferente a Suiza: el número uno es el béisbol», reveló el futbolista de Sevilla.
La pasión por el béisbol incluso le trajo una discusión seria con su papá, quien continuamente lo presionaba para que siguiese una carrera con el bate. «Lo hablé con él, le dije que quería jugar fútbol. Crecí como un niño deportista, también practicaba golf. Pero siempre supe que en algún momento tendría que decidirme por uno. El fútbol fue el que más me enganchó, sobre todo porque lo jugábamos en los recreos del colegio», dijo Vargas.
Su noche soñada ante los colombianos sirvió para propulsar a su selección rumbo a cuartos de final, donde se enfrentarán a otro rival sudamericano: la Argentina de Lionel Messi y compañía. El duelo se juega el próximo sábado en Kansas City, Estados Unidos.


