Cuento fantástico fue lo más comentado en la Prueba de Competencia Lectora
Pedro era un hombre que sufría una extraña enfermedad. El médico no pudo ayudarlo pero, por suerte para él, solito se fue sanando, aunque le quedó una secuela impensada: se iba volviendo liviano.
Así comienza el cuento «El leve Pedro», escrito en 1976 por el argentino Enrique Anderson Imbert. La narración, que apareció este martes en la PAES de Competencia Lectora, continúa relatando cómo el protagonista perdía peso y vencía sin querer a la gravedad. En un momento levantó su hacha y con el impulso salió volando hasta el techo del granero. Después, un ataque de risa literalmente lo levantó del suelo. «Era la ingravidez de la chispa y de la burbuja, del globo y de la pelota», explica el texto.
Hebe, su esposa, alarmada, le puso piedras en los bolsillos para mantenerlo abajo. Pero, cuando quiso amarrarlo al ropero, entró una ráfaga de viento que se llevó a Pedro como una pluma y lo elevó al cielo. «Se hizo un punto y luego nada», concluye el cuento.
Vuela alto
La historia fue lo más comentado a la salida de la PAES (puede ver el texto y las preguntas en la página 18 de demre.cl/publicaciones/2024 (https://acortar.link/2tBil1).
Por las redes sociales surgieron muchas alusiones al hombre hiperliviano. Acá algunos ejemplos de X (ex Twitter): «Se fue mi compadre Pedro, to the moon», tuiteó @expedientefox; «Ojalá ser Pedro y salir volando por la ventana en medio de la Paes», lanzó @beomnder; «Gracias Pedro por alegrar la Paes», escribió @kookbandido; «Vuela alto Pedro (literal voló)», bromeó @chorochuu; «Pobre Pedro, unas ganas de reírme en la Paes», reconoció @litaandrea1018.
«El leve Pedro» era el único ejemplo literario entre los ocho textos que conformaron la prueba, explica Gonzalo González, jefe del Departamento de Lenguaje del Preuniversitario Pedro de Valdivia, quien rindió el examen. «No es un texto complejo, y el hecho de que a los alumnos les haya llamado la atención da cuenta de lo poco que se está leyendo literatura hoy por hoy», opina.
«Es un texto fantástico, donde además en uno de los ejercicios se explicaba el concepto que hay detrás de este tipo de texto; por lo tanto, no había mayor dificultad para abordarlo. Sin embargo, el hecho de que presente este quiebre con la realidad cotidiana, tal vez haya llevado que a los muchachos les sorprendiera», señala.
El alma
En un análisis del cuento la escritora paraguaya Ester de Izaguirre observa que ya el nombre es un oxímoron (combinar dos palabras de significado opuesto): al adjetivo leve se opone el nombre Pedro (piedra). También destaca la diferencia entre el protagonista, que vive en el cielo, y su esposa Hebe, realista y con los pies bien puestos en la tierra.
La escritora dice que el propio autor contó que el relato surgió cuando él se enfermó de mononucleosis. Después de mucho tiempo convaleciente, su mujer lo llevó al patio y lo ayudó a levantarse. En ese momento, Enrique Anderson Imbert realizó un sumo esfuerzo para erguirse y habría sentido como que levitaba, lo que le dio la idea del cuento (repositorio.uca.edu.ar, https://acortar.link/ipbBZn).
Jesús Diamantino, doctor en Literatura, académico y director del Departamento de Expresión de la Facultad de Artes Liberales de la U. Adolfo Ibáñez, plantea que Anderson Imbert -fallecido en 2000- es conocido por sus cuentos. «Se caracterizó por presentar elementos sobrenaturales dentro de espacios cotidianos, lo que se denomina lo fantástico posmoderno», define.
Este cuento en particular incorpora el humor y el absurdo. «Es interesante cómo el concepto de la enfermedad y el peso del cuerpo se relaciona con la idea del alma, porque el personaje asciende al cielo, que se transforma en el lugar donde el personaje cae. Es la diferencia a nuestras leyes físicas, hay una inversión del conocimiento y de la realidad», propone. «El tema del alma Anderson Imbert lo trabaja muchísimo en otros relatos, como El fantasma», advierte.
Ajeno a estas vicisitudes literarias, queda claro que el ahora famoso Pedro, continúa, como dice el cuento, perdido para siempre en su viaje al infinito.


