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Autor de la Foto: JAVIER TORRES
Título/Pie de foto: Grace tiene 21 años y estudia Nutrición y Medicina Complementaria.
Fue invitada por Escuela Guardavidas; primero estuvo en Tongoy
Quedó fascinada con la gente. Algunos entusiastas bañistas le piden besos.
Ariel Diéguez
Pichilemu. Primero estuvo unos días en Tongoy, donde rápidamente los poetas playeros la bautizaron como la Princesa Grace. Y ella, una salvavidas australiana que en abril cumple 22 años, aún bromea con eso. Incluso al recordar cuando a los 14, haciendo surf, tuvo un accidente con uno de los tres «fins» -o quillas- de la tabla de otra persona «Me golpeó la cara, mi cara de princesa», dice riendo. Esa vez perdió mucha sangre, se le adormeció la mandíbula las primeras horas y le quedó una cicatriz que afortunadamente casi nadie ve, quizás porque todas las miradas se clavan en sus ojos.
Grace Hamilton estudia Nutrición y Medicina Complementaria en la Southern Cross University de Australia y estuvo los veinte primeros días de enero aprendiendo y enseñando en la Escuela Guardavidas Seal de Puerto Velero, en la Cuarta Región. La última noche hasta bailó zumba y la metieron al agua por sorpresa, sin un traje de goma. «Mucho frío», dice en castellano. Quedó fascinada con la gente y recuerda que los hombres «middle age», como ella dice, le pedían besos (en la mejilla, aclara).
Antes de volver a Australia, se instaló en Pichilemu, con su tabla viajera, más corta que las que usa en su país, con un pequeño Transformer impreso en la cubierta. «Es símbolo de fuerza, de independencia, de está ahí por mérito propio «, explica. En esta temporada en Chile aprendió varias palabras en castellano, pero no se atreve a hablar demasiado en este idioma. Una de las que más le costó fue «nadar». Tenía muchos problemas con la «d», pero ya los superó. «Nadar no significa nada. Significa todo para mí», asegura, dice risueña.
En su pie izquierdo lleva tatuada una pieza de rompecabezas que en el centro tiene una ola. «La pieza de rompecabezas es mi hermano, que murió cuando era una guagua. Es una pieza que falta, pero que siempre llevo conmigo. La ola es el mar, que tiene un lugar muy importante en mi familia», explica.


