Ramas mojadas aumentan la posibilidad de fallas en el tendido eléctrico
Según el sitio en Internet de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), en cuatro horas pasamos de 142.897 a 253.289 clientes sin luz en todo Chile.
Poco antes de responder ¿por qué se corta la luz con la lluvia?, su oficina en el Campus San Joaquín de la Universidad Católica está precisamente así, sin luz. «Por suerte volvió. Se cortó como diez para la tres», dice Miguel Torres, vicedecano de la Escuela de Ingeniería de la UC.
Para él, hay básicamente tres factores: lluvia, viento y árboles que todavía no han perdido todas las hojas. «El frente ha tenido mayor fuerza, con lluvia en un período corto de tiempo. Todos los árboles que tal vez no estaban podados golpean cables. Eso aumenta la probabilidad de que se produzcan cortocircuitos en el tendido eléctrico», explica.
Para que se corte la electricidad no es necesario que los cables se corten. Basta que el viento mueva un árbol. «El tendido eléctrico de media tensión tiene tres o cuatro cables. Son tres cables o fases más uno que es el de tierra. Si queda una rama tocando dos cables, al menos, genera un cortocircuito», cuenta.
Los domicilios están conectados a alguno de esos tres cables. Si la falla ocurre en uno o en dos, puede ocurrir que un grupo de casas esté con luz en el mismo barrio, porque están conectadas al cable que no sufrió daño.
Una rama mojada aumenta la probabilidad de un cortocircuito. «La lluvia ayuda a generar un camino conductivo para la electricidad», explica. Si esa rama que toca los dos cables de alumbrado público está seca, la electricidad se va a demorar un poco en pasar de uno al otro. Tiene cierta conductividad. Si la rama está mojada, va a pasar con más facilidad.
El corte de luz, dice, es una medida de seguridad. Los cables, cada cierta distancia, tienen «disyuntores», algo así como eslabones, si esto fuera una cadena, que automáticamente se abren, ante un problema, para impedir que la electricidad siga pasando por el punto afectado. Una cuadrilla debe reparar el cable, despejar las ramas y volver a conectar, habitualmente con una pértiga, los disyuntores.
Clientes afectados
Según el sitio en Internet de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), hasta el mediodía de este martes había 142.897 clientes sin luz en todo Chile. Cuatro horas después ya había 253.289. El peak fue a las siete de la tarde con 360.460 hogares a oscuras.
En la Región Metropolitana 228.710 domicilios se quedaron sin electricidad. A la una de la mañana de este miércoles, 105.773 clientes continuaban sin luz.
Siempre existe un barrio al que se le corta la luz y cada vez que el dueño de casa llama a la empresa de distribución, la respuesta siempre es la misma: nuestros técnicos se encuentran trabajando.
Humberto Verdejo, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago (Usach), explica que el problema de la ausencia de luz no es la lluvia, sino el viento que la acompaña y que deja una hecatombe con los árboles en mal estado que caen sobre los cables de la capital. «Lo que pasa es que gran parte de la infraestructura eléctrica de Santiago es área, lo que significa que interactúa con todos los eventos que la rodean. Por ejemplo, los árboles que son movidos por el viento y que luego caen sobre esa infraestructura provocando los cortes de electricidad», describe el doctor en ingeniería eléctrica.
Árboles culposos
«No les hacen la mantención que corresponde. A pesar de que las empresas de distribución hacen el mantenimiento preventivo de los árboles que están en la línea del tendido eléctrico, igual se caen algunas ramas con el viento y cuando esas ramas tocan los conductores de electricidad, de una u otra manera se genera un corte en el suministro. Ese es el problema de tener una infraestructura eléctrica tan expuesta», afirma Verdejo.
¿Y todo Santiago es aéreo?
«Hay partes soterradas porque a veces los municipios entregan los permisos de construcción o de ampliación de la red eléctrica y exigen que la red de distribución sea subterránea, pero en otros sectores no ponen esa restricción. Si gran parte de la región tuviese el tendido subterráneo se minimizarían los cortes de electricidad, pero hay un costo asociado. Un kilómetro de tendido subterráneo equivale a diez veces el costo de un aéreo. Eso significa un incremento de la tarifa importante porque todo lo paga el usuario».
¿Las soluciones son podar o soterrar, entonces?
«Existen tres tipos de árboles para podar. Los que están en la línea del tendido eléctrico son podados por la red de distribución y el resto por el municipio. También están los árboles de las casas, que también son cercanos al tendido, pero son responsabilidad del propietario de esa casa. Pienso que algo importante es realizar un Censo de árboles para identificar las especies que interactúan con la red de distribución y ver su comportamiento».
«Si queda una rama tocando dos cables, al menos, genera un cortocircuito», Miguel Torres, vicedecano de Escuela Ingeniería de la UC.


