La periodista estuvo casi un año en una relación de mentira
Su última pareja le dijo que era separado, pero no era así. No parto de la base de que me están mintiendo, asimila ella.
Savka Pollak periodista, escritora y animadora reconoce que «no he tenido mucha suerte en el amor». Un descontento que no es antojadizo, sino que para ella se transformó en una realidad cuando descubrió que su última relación fue «una mentira».
La historia la sitúa en un período de soltería «con el anhelo de tener un compañero, porque sí creo en el amor». Por un tema de trabajo se le cruzó un «personaje» -como lo llamaremos para efectos de esta nota- que le pareció interesante.
«Hubo una conexión y empezamos un intercambio de mensajes por WhatsApp. Él estaba muy ligado a la escritura y había un intercambio intelectual importante que nos generó admiración. Estuvimos un par de meses en esto sin vernos. Se fue desarrollando un mundo interno muy rico entre los dos», recuerda ella.
Al momento de juntarse la atracción era obvia y ella hizo la pregunta de rigor: «¿Y tu esposa? Me dijo que estaban separados hace muchos años. Hay gente que le gusta hablar de sus historias personales, hay gente más reservada y yo respeto eso. En general no indago más porque no parto de la base de que me están mintiendo».
La relación fue tomando forma. A todas luces estaban juntos y Savka se reconocía «profundamente enamorada, por el tipo de conexión que fuimos construyendo».
Casi al cabo de un año, «demasiado para toda la mentira que fue construyendo», reflexiona, Savka seguía feliz con el personaje, hasta que un día atendió una llamada. «Era un familiar de él que me pedía que lo dejara de llamar porque él estaba casado. Fue tremendo. Le pedí mil disculpas, en una forma de reparar, porque en rigor para mí, y según lo que él me dijo, era que estaba separado. Nunca fue así, el familiar me dio detalles».
Noooo…
«Sí, era casado, siempre fue casado. Estaba en estado de shock. Lloré con rabia, con pena. Traté de llamar al personaje y me bloqueó entonces no podía decirle nada».
¿No se dio cuenta antes?
«No, para nada. Me parecía que era todo normal».
¿Pero salían a lugares públicos como pareja?
«Sí, salíamos a comer o a un café. Yo tampoco soy muy buena para salir, así que la mayor parte del tiempo era ver una película, comer algo rico, regalonear en las noches. Si salíamos andábamos como pololos. Asumo que tampoco soy de andar abrazada, pero si nos veías en un café podíamos estar tomados de la mano».
¿Vio alguna señal en ese momento?
«En el momento no porque nos veíamos harto. Me juntaba con él en la noche y él se acoplaba a mis horarios porque siempre ando ocupada, trabajo y estoy con los niños. Me atendía las llamadas, hablábamos por WhatsApp. Pero claro, mirando para atrás, sí habían red flags, como por ejemplo a veces se demoraba en contestarme los mensajes porque, según él, tenía malo el WhatsApp».
Savka, ¿y no lo googleó antes o vio su Instagram?
«No, porque no soy de andar investigando a la persona con la que estoy. No usaba Instagram ni redes sociales. Tenía sus rarezas, pero a mí me parecían choras. Después hasta vi el certificado de matrimonio, su fecha de nacimiento; me dijo que tal día era su cumpleaños, pero después vi que fue al otro día del oficial».
¿Pudo volver a verlo y decirle todo lo que sentía a ese personaje?
«Él había desaparecido y yo había quedado en estado catatónico, pero después de tres semanas le mandé un mail. Me respondió tirándose al suelo que era una persona que hacía daño, que no era así cómo lo veía yo y que en lo único me mintió fue en que era casado. Un patudo. Nos juntamos porque yo tenía que darle un cierre a esto y fue más de lo mismo. Horrible».
¿Cómo quedó usted con todo esto?
«Me desarmó. Lo pasé realmente mal porque nunca vi nada que me hiciera dudar. Sabía que iba a venir un período doloroso para mí que no iba a ser corto. Avisé a mi entorno, que es mi grupo de amigas, empecé a ir más seguido a mi sicóloga para que me ayudara a procesar mi pena, las etapas del luto y el estrés post traumático que esto dejó. Hubo todo un proceso de acompañamiento que me ayudó mucho».
¿Y ahora cómo está?
«No te sabría decir si estoy absolutamente recuperada, pero me atrevo a hablarlo. Bordé mis penas, pinté mis penas, escribí, las hice arte. Ahora me va mucho mejor en el trabajo y estoy en un período de creatividad importante. Todo sirve de lección. Ahora recién creo que estoy dispuesta a salir otra vez, pero definiendo bien mis red flags».
Anne Varas, sicóloga terapeuta de parejas, advierte que «este tipo de personalidades se denominan devoradores de emociones. Acostumbran a tener dobles vidas pues encuentran placer en lo oculto, lo escondido».
¿Se pueden ver red flags antes?
«Hay ciertas conductas repetitivas a considerar como que suelen estar disponibles en las noches, atienden a destiempo mensajes o llamados o no conoces a alguien de su entorno, amigas o familia (si llevan tiempo)».