Mario Cárdenas revela las dos décadas que lleva ayudando a futbolistas
Uña y mugre con Kike Acuña y Luchito Mena, el hombrón dice que ahora nadie lo conoce y que es feliz así. Su última misión es ir a dejarle el auto al Chapa Fuenzalida a Buenos Aires.
«Mi historia en el fútbol debe haber comenzado hace unos veinte años. Era hincha de la U, iba a ver los entrenamientos y me fui haciendo amigo de los jugadores. En algún momento alguien tiene que haberme pedido que le fuera a pagar una cuenta o algo así y ahí empecé a escalar. Y no me quejo. Mi vida ha sido entretenida», dice Mario Cárdenas, más conocido como el Guatón Pepo, amigo entrañable de decenas de futbolistas, y en su momento, partner-inseparable-guardaespaldas de Kike Acuña.
Cárdenas se convirtió en el hombre de confianza en la U. Se arrimó al Rafa Olarra, Superman Vargas, Gamadiel García, Richart Báez, el deté Miguel Ángel Russo, Patricio Acevedo y sobre todo a Ricardo Rojas, quien lo llevó después al América de México. También se hizo muy amigo de Miguel Ponce, con quien trabajó hasta hace unas semanas en Unión San Felipe.
El hombrón, que llegó a pesar 180 kilos, se operó gracias a una colecta que le hicieron los propios futbolistas y hoy está en 98 kilos clavados, trabajó en la U, Colo Colo, Universidad Católica, Cobreloa y la Selección chilena en el 2004.
«Fue un gran año, porque Juvenal Olmos me llevó a la Copa América para trabajar con ellos ¿Qué hacía? Lo mismo de siempre, lo que me pidan. En esa selección estaba Rodrigo «Kalule» Meléndez, Rodrigo Valenzuela, Clarence Acuña, Mark González, Mauricio Aros y conocí a uno de mis grandes amigos, aunque hace tiempo no hablo con él: Luis Jiménez. No tenía pasaporte y el Lucho me pasó plata y lo saqué. Hasta me concentré con la Roja».
«También fui parte de Cobreloa con Luis Fuentes, Paolo Vivar, Rodrigo Pérez y Boris González. Lo pasé bien ahí, venían a Santiago y los ayudaba. En el 2004 el Flaco Fuentes me llevó a Calama para ver la final del torneo, pero salió campeón la U y después me quería matar. En el 2000 llegué a Colo Colo, donde estuve 13 años hasta que se retiró Luis Mena y me fui con él. Tengo el mejor recuerdo de Omar Labruna y Héctor Tapia. También de Rodrigo Millar. Mi sueño pendiente es ir a verlo jugar a México», cuenta.
Un capítulo aparte es su amistad con Kike Acuña, con quien saltó a la fama el 2006, cuando lo defendió de un camarógrafo en el aeropuerto. El incidente terminó en demanda por agresión. Acuña y Pepo se distanciaron y hace unos meses se reencontraron como si fueran hermanos. «Pasaba la Navidad y el Año Nuevo con él en Ovalle, con su familia. Su mamá hacía camarones de tierra y una vez me comí como cien. No es una amistad cualquiera; tengo 36 años, y han sido unos 15 de amistad. En su minuto hubo peleas y estuvimos unos cinco años sin hablar, pero los verdaderos amigos siempre están y cuando Miguel Ponce firmó en San Felipe le dije que se llevara al Kike», confiesa.
«Ahora el Chapa Fuenzalida me pidió que le llevara el auto a Argentina. Yo hago mi trabajo, voy, lo dejo y regreso a Chile. La otra vez fui y me quedé en el hotel con Boca Juniors como tres días. Después me fui a su casa y de ahí a la Bombonera. Hay jugadores a los que les he críado los niños. A los hijos de Miguel Ponce los llevaba al estadio y a los hijos de Lucho Mena los iba a dejar al jardín. Otro de mis grandes amigos es Pablo Contreras».
-¿En qué estás ahora?
-Estaba en San Felipe con Miguel Ponce y jugué un rato a ser agente, no gané plata, pero algo se hizo. Alguien me llamó por Eduardo Lobos y al final se fue a Arica. Y también trabajo en la tienda «Fútbol y Más», donde traigo jugadores para que les hagan estampados a sus camisetas.
-¿La gente aún te reconoce como el Guatón Pepo?
-Ahora nadie me conoce y vivo feliz así. El otro día hablaba con Lucas Barrios y eso es lo que a uno le queda. Lo lindo de esto no es la plata ni los viajes, sino compartir con ellos y conocerlos.


