Principiantes parten ganando $50.000 por 25 minutos de actuación, calcula comediante
En taller de la UDP aprenden a escribir guiones y manejarse en el escenario. El examen es una actuación con público real.
Ante la pregunta trascendental de si el humorista nace o se hace, Mónica Moya tiene una respuesta clara. «Hay gente que tiene más desarrollado eso, pero todos podríamos hacerlo si quisiéramos», opina la actriz, quien se hizo conocida como «Moyita» en el programa «Los improvisadores» de Vía X y que hoy forma parte del cuerpo académico del curso «Creación de rutinas para comedia stand up», que imparte en octubre la Universidad Diego Portales.
Contrario a lo que pueda pensarse, los objetivos del curso son bien serios. «Hay gente que quiere tomarlo porque tiene ganas de aprender sobre comedia, otros ven en un futuro ser comediante o aplicarlo en su área, en su trabajo. Si te quieres dedicar a esto, es el inicio de un camino largo que nunca termina, pero es muy entretenido», comenta la actriz (@moyitamamut).
No es llegar y pararse en el escenario, advierte: «Si uno se cree chistoso es una percepción personal, el público decide si es bueno lo que estás haciendo. Para eso en el taller se trabaja en escribir tu stand up, ver si resulta o no, entender cuál es el timing, cómo decirlo y actuarlo; es importante ver qué quieres representar en el escenario, para que la gente te crea lo que estás diciendo».
La más mínima sonrisa que se obtiene conlleva un arduo trabajo. «En el stand up cada cierto tiempo tiene que haber un remate, está todo medido, todo calculado», asegura Moyita.
Concuerda Francisco León Heyder (33), propietario de una empresa de contabilidad y académico de finanzas en diferentes universidades, quien tomó la versión anterior del curso porque sus alumnos y amigos le comentaron que era «más o menos chistoso».
«Pensé que hacer chistes era más fácil y me di cuenta de que es toda una estructura. Esta figura de hacer una premisa y un remate cada 30 segundos es súper densa», reconoce. Hoy el académico se está presentando en bares de comedia. «Ha sido gratificante. En clases, los mismos alumnos me han dicho que han notado un cambio, en algunos temas les meto más humor», indica.
El curso es abierto a todo público. Consta de nueve clases más un examen final, que es la presentación de la rutina frente a público real. Postulaciones abiertas hasta el 3 de octubre en posgrados.udp.cl (https://acortar.link/U2FCee).
Cuánto pagan
Raúl Brougthon, director de la Escuela de Stand Up, aclara que las ganancias del rubro son relativas. «Al principio tal vez no soy conocido pero soy efectivo, mi material funciona y el piso parte en $50.000 por una presentación de más o menos 25 minutos», sostiene el actor y guionista (formó parte del equipo de Juan Pablo López en Viña 2017).
El caché sube con la experiencia y el rodaje en pubs. «De repente te llaman para un show por $70.000, otro por $200.000, depende del local; hay empresas e instituciones también comprando shows», señala Brougthon. Sus cursos duran entre tres a cuatro meses e incluyen hasta ocho actuaciones en locales (información en escueladestandup.cl, https://acortar.link/mOpypt).
¿Se necesita ser chistoso? «No, para nada, se aprende. Como dicen, nadie sabe el comediante que lleva adentro: eso hay que descubrirlo», comenta.
La apertura de muchos espacios para la comedia amateur también cambió el panorama. «Ahora se está valorando: los locales dicen un par de comediantes atraen público, ya no es la figura de relleno».
Camino largo
El commediante Pato Pimienta opina que hay distintas razones para tomar un taller de stand up. «A algunos les dijeron mira, eres bueno para la talla, yo creo que deberías hacerlo; otros quieren romper su propio espacio de timidez o, incluso, es una muy buena herramienta para gente que trabaja y tiene relación con público, o con subalternos y a veces les cuesta», señala.
El actor, guionista, escritor y recordada figura del «Club de la Comedia» tiene un curso online de stand up en la plataforma topclass.academy (https://acortar.link/rrWvZL) y el 4 de septiembre comienza un taller presencial en El Cachafaz, en Ñuñoa, que incluye cuatro clases y una actuación final ([email protected] y @patopimienta en Instagram).
«Hay mucha gente joven haciendo stand up», sostiene. «También han surgido de las redes sociales y han derivado. Muchos parten en el Tik Tok y después se dan cuenta de que pueden hacer stand up. Tiran tallas y, en el fondo, es cómo contarlas y ponerlas en un escenario».
¿Cuánto demora un principiante en iniciar una carrera? «Generalmente, la gente que hace los talleres y está interesada en seguir -que no son todos- terminan con un monólogo de 7 a 10 minutos de buena calidad y pueden seguir trabajando en open mic con ese material; pueden empezar a telonear, hasta que va desarrollando un monólogo personal, que va creciendo, de por lo menos 40 minutos. El espacio son los bares de comedia y hay muchos grupos emergentes donde se empiezan a ayudar entre ellos. A la vez, la gente más conocida, siempre abre espacio para teloneo», asegura.
«Llegar a tener un show depende de cada persona, es un proceso que puede durar unos seis meses, en armar un monólogo y fortalecerlo. La gente piensa que es fácil, pero cinco minutos de stand up es harta pega», concluye.
«Cinco minutos de stand up es harta pega», Pato Pimienta.


