Cristóbal Bellolio, doctor en Filosofía Política, analiza la nueva oposición tras la llegada de Kast a la presidencia
Según ellos (con la elección de Gabriel Boric), iba a ser la tumba del neoliberalismo, pero nada de eso no ocurrió, sostiene
«El Frente Amplio tiene que hacer una autocrítica profunda porque ellos partieron muy ambiciosos, pero el Presidente hoy habló con humildad. Se nota que pasaron cuatro años en los cuales las cosas no salieron como ellos pensaban», dice Cristóbal Bellolio, doctor en Filosofía Política de University College London y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), tras la derrota de la candidata oficialista Jeannette Jara, en las elecciones presidenciales.
¿Por qué las cosas no resultaron como pensaba el Frente Amplio?
«Según ellos (con la elección de Gabriel Boric), iba a ser la tumba del neoliberalismo, pero nada de eso no ocurrió. De hecho, a su candidato (Gonzalo Winter) le fue pésimo en la primaria, entonces, alguna autocrítica tendrán que hacer ellos, me imagino, una autocrítica bastante profunda».
Muchos ciudadanos dejaron de creer en el Frente Amplio.
«Puede tener algo que ver eso. El Frente Amplio fue exitoso en movilizar gente con el voto voluntario, especialmente a jóvenes, de sectores urbanos y educados en Santiago y Valparaíso, por ejemplo. Pero cuando metes a cuatro millones más de chilenos que antes no votaban, ese éxito se empieza a difuminar un poco. El Frente Amplio pensó, quizás, que Chile estaba en un estado más avanzado desde el punto de vista de ciertos ideales, pero en el plebiscito del 2022 los ciudadanos dijeron que claramente no estaban en esa misma frecuencia y lo que ocurrió con estas elecciones es sencillamente una extensión de eso».
¿Cómo piensa que será la nueva oposición a nivel político?
«Pienso que tienen la oportunidad de ser más inteligentes. A nivel político a uno le gustaría que las cosas se pensaran mejor, que hubiese más planificación estratégica, que las cosas siguieran un cierto diseño, pero en la realidad las cosas no funcionan tan así. La política funciona sin mucho diseño y sin que alguien esté desde arriba, por así decirlo, ordenando el asunto. Cada sector se manda solo. Eso explica un poco el fracaso de la primera convención donde no había nadie desde arriba organizando, era como el Titanic que directamente iba a chocar contra un iceberg. La oposición, creo, tiene la posibilidad de tratar de coordinar y actuar bajo un cierto libreto».
¿De qué va a depender esa coordinación?
«Al principio todas las oposiciones se ven débiles y desarticuladas, toma tiempo saber cuál tiene que ser el perfil de la nueva oposición. Va a depender un poco de qué es lo que se haga en este gobierno, con qué gabinete aparecerá y cuáles serán las señales. Me parece muy interesante ver algo que tienen los líderes que son de una facción muy peleadora. No sé si recuerdas que cuando uno era chico decía boli y paraba el juego».
Lo recuerdo.
«Cuando los candidatos son líderes de la facción muy peleadora, una vez que llegan al poder dicen boli para hacer una tregua y dejar de pelear. Eso es exactamente lo que hizo Kast en su discurso. Él siempre se ha caracterizado por ser el líder de una facción muy peleadora, que no ha prestado sus votos para ningún acuerdo, sin embargo, ahora llega y nos dice que nos vamos a sorprender, que Chile tiene que ser un país que no se enfrente y que quiere ser el presidente de todos los chilenos. No habló mal del gobierno, no dijo nada en contra de Boric. Por el contrario, dijo que era el continuador de una serie de presidentes que habían hecho lo mejor para Chile, incluyendo a Boric. Con ese discurso le deja la cosa muy difícil a la oposición».
¿Quién podría conducir la oposición?
«Gabriel Boric puede ser, pero tiene tres alternativas. La primera es que se retire un rato de la política, se vaya a hacer cátedras a universidades o se dedique a alguna causa porque es bien justiciero. La segura opción es que se dedique a una carrera internacional y la tercera es que no pueda vencer la tentación y termine convirtiéndose en el líder de la oposición. También está Jeannette Jara, quien acaba de sacar más votos que los que ha tenido cualquier otro candidato presidencial de izquierda en la historia. Otras posibilidades son Tomás Vodanovic o Macarena Ripamonti, por ejemplo».
¿Y cómo ve la oposición a nivel ciudadano?
«Hay algunos, grupos específicos, que no reaccionan de forma muy estratégica, por decirlo de alguna manera. Actúan según lo que ellos consideran justo y cuando ven algo que no lo es, reaccionan sin calcular, sin ponderar las consecuencias. Un ejemplo son los overoles blancos, que seguramente para ellos es un imperativo hacer ese tipo de manifestaciones, pero no se dan cuenta que con cada molotov que tiran la gente termina por respaldar la reaccionan ante esos actos de violencia. La mayor parte de la población chilena no le ha prestado ropa a las manifestaciones. De hecho, la mayoría de. La población chilena acaba de elegir a una persona que dijo con todas sus letras que no quiere que queden más embarradas, A diferencia de lo que ocurrió en el estallido social, creo que la población esta vez no le va a prestar opa a los manifestantes. El gobierno entrante lo tiene claro».