Se vienen las olas de calor: así de duro pega el sol en Santiago

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En comunas del sector norponiente la temperatura a nivel del suelo puede llegar a 50°

Autopistas, calles y zonas industriales sin áreas verdes explican en parte el sofoco que padecen los residentes de muchos barrios.

Un análisis realizado por Corporación Ciudades registró cómo se comportaron las olas de calor en el Gran Santiago durante 2024, identificando cuatro episodios que sumaron una duración total de 14 días. La ola más intensa se extendió entre el 30 de enero y el 3 de febrero de 2024: el miércoles 31 de enero fue el día que marcó la temperatura más alta, con 37,3 °C en la estación Quinta Normal.
Durante esa jornada, las temperaturas máximas diarias afectaron con mayor intensidad al sector norponiente del Gran Santiago, principalmente a Cerrillos, Cerro Navia, Conchalí y Quilicura. El estudio reveló que 50% de los habitantes del Gran Santiago viven en lugares golpeados por olas de calor: en esas comunas se percibe una temperatura superior al promedio, que supera incluso los 50° a la intemperie (mientras aquellas del sector oriente no presentan grandes variaciones).
«Según los análisis en base a imágenes satelitales de la NASA, estas comunas no solo presentan las mayores temperaturas, sino que gran parte de su territorio es afectado. Prácticamente 100% de su población está siendo impactada por el fenómeno de las olas de calor», expone Martín Andrade Ruiz-Tagle, director ejecutivo de la corporación.
Varios factores inciden en que estas sean las comunas más sofocadas: por ejemplo, su falta de ventilación respecto a zonas precordilleranas. «Y hay una correlación bastante directa entre la falta de cobertura vegetal y la temperatura sobre la superficie de la Tierra», apunta.
Calles críticas
De acuerdo a Andrade, las carreteras que cruzan Santiago Norponiente -como Autopista del Sol y Vespucio Norte- muestran los cambios más significativos en las imágenes satelitales. «No hay cobertura vegetal en las zonas aledañas a las rutas. En sectores como la avenida Las Torres de Renca, Avenida Independencia en la comuna homónima y Avenida Miraflores en Renca-Pudahuel el fenómeno se agudiza debido a la escasa arborización, el exceso de cemento, las zonas industriales y la falta de áreas verdes».
El arquitecto Juan Paulo Alarcón, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello sede Viña del Mar, menciona que estas comunas, pese a su amplia superficie, cuentan con muy pocas áreas verdes. «Los espacios urbanos están poco dotados de vegetación que pueda ayudar a controlar en parte los fuertes impactos del calor», puntualiza. «Estas extensiones producen una gran cantidad de calles liberadas que, desde la inercia térmica, acumulan el calor y no lo reflejan, aumentando la temperatura y la sensación térmica en esos lugares».
Una mirada similar tiene Marcial Huneeus, director de Innovación e Incidencia de la fundación Patio Vivo: «Son comunas con alta densidad poblacional, alta vulnerabilidad y también bajos metros cuadrados de áreas verdes.
Creemos que es muy importante revertir esto».
En tanto, comunas como Las Condes, Providencia, Vitacura y Padre Hurtado registraron un 0% de población afectada por sobre el promedio de temperatura a nivel del suelo. «Si analizamos el promedio de temperatura, que está en torno a los 40° sobre la superficie de la Tierra, en estas comunas no hay ningún sector que sobrepase ese valor. Tienen una mayor cobertura vegetal -estamos hablando entre 60% y 70%- versus otras comunas afectadas que, en algunos casos, tienen apenas un 5%».
Sentido de urgencia
Para Andrade, el principal desafío en esta materia «es darle un sentido de urgencia: no estamos hablando solamente de la calidad de vida de las personas, sino que este fenómeno está cobrando cada vez más muertes». También llama a impulsar colaboraciones público-privadas más efectivas, sobre todo en la generación de incentivos para desarrollar proyectos que ayuden a mejorar la cobertura vegetal: «El desafío no es solamente intervenir en el espacio público, sino también en el espacio privado».
Alarcón cree que el problema radica en que las obras desarrolladas en la zona central del país no consideran el clima de carácter mediterráneo: «Es un clima con altas temperaturas en verano e inviernos fríos. Esto en gran medida puede resolverse con estrategias muy básicas y elementales que se han usado a lo largo de la historia, como proveer buenos aleros o una orientación adecuada. Son estrategias muy simples pueden cambiar completamente el confort térmico».

¿Por  ejemplo? «Se pueden utilizar colores claros en las cubiertas que reflejen las ondas del calor: los colores oscuros lo absorben. Se debiera contar con vegetación que considere baja mantención, entendiendo que el recurso hídrico cada vez es más escaso; para ello se pueden utilizar plantas endémicas y, en algunos casos, árboles de hoja caduca que permitan dar sombra en verano y dejar pasar el sol en invierno».

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