Partido por la solidaridad tuvo como invitado a Evo Morales
El mandatario hizo un gol y su hijo homónimo marcó otro. Los rivales dominaron, pero jamás pudieron anotar.
Si usted va a armar una pichanga, asegúrese siempre de jugar con los mejores. Esa política aplicó el electo mandatario Sebastián Piñera, quien invitó a Evo Morales a correr tras la esférica con la excusa de un partido solidario con los damnificados del terremoto. Para que su amigo quedara impresionado, metió en su equipo a Marcelo Salas, Carlos Caszely, don Elías Figueroa y otros próceres respetables.
El partido se juega en la cancha de la Escuela de Carabineros, en Antonio Varas. Al frente está un equipo de camiseta negra, donde las figuras son Severino Vasconcelos, Esteban Valencia y el Coca Mendoza. En las tribunas, el Negro Piñera dice que Sebastián «patea con las dos manos». Ahora empieza la brega. El senador Andrés Chadwick, que juega en el equipo de Piñera (era que no) trota a duras penas. El pasto está largo.
Marcelo Salas pone el balón en el suelo. La toca con Evo Morales, Morales con Caszely, Caszely con Salas. Piñera pisa el balón, pero insiste. El mandatario es genéticamente lauchero y no baja nunca, a la espera de que su pléyade de estrellas lo alimente. Eso ocurre: centro por la derecha y gol del Presidente.
En el entretiempo, Salas confidencia que Piñera no quiso jugar por la izquierda y que optó por «irse al centro, tirado hacia la derecha». Empieza la segunda parte, entra Sebastián Jr. y a los 20 segundos de estar en el campo penetra por la banda izquierda y vence al golero rival. Dos cero festejado por padre e hijo, la naciente dupla Pi-Pi.
Hace rato Alberto Espina y Chadwick están afuera, agarrándose las piernas. Piñera le regala la copa a Evo Morales, su invitado, y parte raudo porque otro sinfín de actividades lo esperan.


